viernes, 28 de agosto de 2015

Día 27

Hoy sí que me levanto pronto. A las 8:55h estoy ya desayunando un café (porque no puedo mantener los ojos abiertos) con un cornetto e mezzo. El medio es tipo milefoglie, los dos de cioccolato.


Nos vestimos para ir al mare, pero antes vamos al estanco, a comprar filtros y papel. Guío yo.

Vamos hasta el lungomare por via Simoncini. A estar horas de la mañana no hay fiesta en la calle de la iglesia, así que no está prohibida la circulación (neanche alle macchine).
Giramos por el lungomare y llegamos hasta el gran cruce, en el que los jueves está el mercado, en el que las motos aparcan a la izquierda de la calle, y en el que nadie cede el paso. Porque solo somos un par de bicis, y esto es Italia, no Holanda. Así que hay que esperar a tener un hueco.
En éste gran cruce, se coge la otra via ciclabile de Giulianova, la que va por el centro, y llega justo hasta Via Trieste, donde hace esquina el estanco.
Se baja la mamma, y yo espero en la puerta de un kiosko.


La mamma ritorna, prendiamo le biciclette, e andiamo fino a la caseta de bicis, en el mismo cruce de antes, per domandare si tendrán las bicis disponibles la primera y segunda semana de Septiembre.


La chica que está esta vez, es la chica argentina, pero no nos reconoce, porque nos habla en italiano. ¿Ves, mamma? Tu italiano es italiano, no ha notado que somos españolas. Será que hoy no hemos usado ninguna muletilla española del estilo de “osea” (que en italiano existe, pero se dice “cioè”).
Nos dice que si averigua algo, llama a la mamma al teléfono que dejó anotado al affitare le biciclette.
Va bene. Entonces, ahora sí, andiamo al Spinnaker.
En la barra del bar del Spinnaker encontramos a Doddi, con su dueña, de la que no sabemos el nombre, y su dueño, al que todo el mundo llama Pipo (me han explicado que en Italia Pipo es el diminutivo de Giuseppe, y solo pensar que Pipo perro de Angy se llama Giuseppe, que si no me equivoco, en españolo sería Juan, me da risa. Pipo. Ay, mi pipi).
Resulta que bajo techo, Doddi no ladra, ¡y le gustan los mimos! Según su dueña, se muere porque le den mimos. Y si no se los das... ¡sí! ¡habéis adivinado! ¡ladra!


Como, con todo, solo son las 10:30h, ¿qué tal si nos tomamos un café? Benissimo!
Due caffè, e una bottiglia piccola di acqua. Naturale, sì. Grazie!


Doppo il caffè, un rato di sole. E aquí la prueba de que tomo el sol en la sombra.


Aprovecho el wifi gratuito de la playa para facturar una maleta adicional. Son 30€, ahora a ver qué meto dentro.
Lo prefiero así para ir más tranquila, ya que al venir, mi maleta pesó nada más y nada menos que 22kg. Y aquí, en casa de Angelina, no hay un peso en el que pueda comprobar si me paso o no.
Además, así puedo llevar cosas extra como, por ejemplo, la luz de la cocina.
La mamma me domanda si voglio farmi il bagno, pero le digo que, si le digo la verdad, no me apetece nada. ¡Y eso que vuelve a hacer un caldo da morire! Le digo que se bañe da sola, pero no cuela.
Así que poco después de la 13h, nos vamos del Spinnaker para dar un pequeño paseo.
¿Qué tal si vamos hacia el puente que nunca hemos subido? Va bene.
Una vez pasado el camping, vemos un chaval en bici que pasea al suo cane corriendo.
Llegamos al puente. Venga, que lo subimos.


Da mucho el sol, así que no lo superamos, para no tener que subirlo de nuevo luego. Y además, hay mosquitos.
Y volvemos a casa, no sin antes hacer un par de fotos.






En la puerta nos encontramos a Penny.



Comemos tortiglioni con melanzane, pomodoro, e parmiggiano.
Caffè, y más Penny.


A las 15:11h, se van. Quedamos en vernos, aunque no sea el domingo que viene a ver las motos, porque la mamma e io nos vamos a Corropoli a pasar el día con zia Maria.


Nos vamos un rato a descansar, y mi rato se convierte en horas.
A las 18h saludo a la mamma e a Angelina, que están en la cocina, y me salgo a la terraza a escribir.
Pensábamos ir hasta Alba Adriatica, pero parece ser que se nos resiste.
Hoy al final no salimos, porque se ha hecho tarde. Así que descanso un poco la mano jugando al solitario, hasta que llega la hora de la cena.
Como aperitivo, unos pocos boquerones.


Y para cenar, judías redondas con un poco de mozzarella.


Terminada la cena, vemos el programa de risa de las 20:30h. Paperissimo.
Tras él, empieza uno de música, así que voy a por mi cuaderno para seguir escribiendo.
El programa en cuestión, se llama Penso che un sogno così...
Compartimos, esta vez los cuatro, una cerveza.
Otro rato de tele, y salimos fuera porque hace calor. Chiacchieriamo escuchando el karaoke de il Giardino hasta que acaban los cantantes y ponen la música sin más a todo volumen. Y entonces la chacchierata es sobre Julio Iglesias. Porque lo que más suena aquí es Enrique Iglesias.
Un rato después, al letto a dormire.

A domani!

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