Hoy sí que me
levanto pronto. A las 8:55h estoy ya desayunando un café (porque no
puedo mantener los ojos abiertos) con un cornetto e mezzo. El
medio es tipo milefoglie, los dos de cioccolato.
Nos vestimos para
ir al mare, pero antes vamos al estanco, a comprar filtros y
papel. Guío yo.
Vamos hasta el
lungomare por via Simoncini. A estar horas de la mañana
no hay fiesta en la calle de la iglesia, así que no está prohibida
la circulación (neanche alle macchine).
Giramos por el
lungomare y llegamos hasta el gran cruce, en el que los jueves
está el mercado, en el que las motos aparcan a la izquierda de la
calle, y en el que nadie cede el paso. Porque solo somos un par de
bicis, y esto es Italia, no Holanda. Así que hay que esperar
a tener un hueco.
En éste gran
cruce, se coge la otra via ciclabile de Giulianova, la
que va por el centro, y llega justo hasta Via Trieste, donde
hace esquina el estanco.
Se baja la
mamma, y yo espero en la puerta de un kiosko.
La mamma
ritorna, prendiamo le biciclette, e andiamo fino a
la caseta de bicis, en el mismo cruce de antes, per domandare
si tendrán las bicis disponibles la primera y segunda semana de
Septiembre.
La chica que está
esta vez, es la chica argentina, pero no nos reconoce, porque nos
habla en italiano. ¿Ves, mamma? Tu italiano es
italiano, no ha notado que somos españolas. Será que hoy no hemos
usado ninguna muletilla española del estilo de “osea” (que en
italiano existe, pero se dice “cioè”).
Nos dice que si
averigua algo, llama a la mamma al teléfono que dejó anotado
al affitare le biciclette.
Va bene.
Entonces, ahora sí, andiamo al Spinnaker.
En la barra del bar
del Spinnaker encontramos a Doddi, con su dueña, de la
que no sabemos el nombre, y su dueño, al que todo el mundo llama
Pipo (me han explicado que en Italia Pipo es el diminutivo
de Giuseppe, y solo pensar que Pipo perro de Angy se llama
Giuseppe, que si no me equivoco, en españolo sería Juan, me
da risa. Pipo. Ay, mi pipi).
Resulta que bajo
techo, Doddi no ladra, ¡y le gustan los mimos! Según su
dueña, se muere porque le den mimos. Y si no se los das... ¡sí!
¡habéis adivinado! ¡ladra!
Como, con todo,
solo son las 10:30h, ¿qué tal si nos tomamos un café? Benissimo!
Due caffè, e una bottiglia piccola
di acqua. Naturale, sì. Grazie!
Doppo il caffè,
un rato di sole. E aquí la prueba de que tomo el sol en la
sombra.
Aprovecho el wifi
gratuito de la playa para facturar una maleta adicional. Son 30€,
ahora a ver qué meto dentro.
Lo prefiero así
para ir más tranquila, ya que al venir, mi maleta pesó nada más y
nada menos que 22kg. Y aquí, en casa de Angelina, no hay un
peso en el que pueda comprobar si me paso o no.
Además, así puedo
llevar cosas extra como, por ejemplo, la luz de la cocina.
La mamma me
domanda si voglio farmi il bagno, pero le digo que, si le digo la
verdad, no me apetece nada. ¡Y eso que vuelve a hacer un caldo da
morire! Le digo que se bañe da sola, pero no cuela.
Así que poco
después de la 13h, nos vamos del Spinnaker para dar un
pequeño paseo.
¿Qué tal si vamos
hacia el puente que nunca hemos subido? Va bene.
Una vez pasado el
camping, vemos un chaval en bici que pasea al suo cane
corriendo.
Llegamos al puente.
Venga, que lo subimos.
Da mucho el sol,
así que no lo superamos, para no tener que subirlo de nuevo luego. Y
además, hay mosquitos.
Y volvemos a casa,
no sin antes hacer un par de fotos.
En la puerta nos
encontramos a Penny.
Comemos
tortiglioni con melanzane, pomodoro, e parmiggiano.
Caffè, y
más Penny.
A las 15:11h, se
van. Quedamos en vernos, aunque no sea el domingo que viene a ver las
motos, porque la mamma e io nos vamos a Corropoli a
pasar el día con zia Maria.
Nos vamos un rato a
descansar, y mi rato se convierte en horas.
A las 18h saludo a
la mamma e a Angelina, que están en la cocina, y me salgo a la
terraza a escribir.
Pensábamos ir
hasta Alba Adriatica, pero parece ser que se nos resiste.
Hoy al final no
salimos, porque se ha hecho tarde. Así que descanso un poco la mano
jugando al solitario, hasta que llega la hora de la cena.
Como aperitivo,
unos pocos boquerones.
Y para cenar,
judías redondas con un poco de mozzarella.
Terminada la cena,
vemos el programa de risa de las 20:30h. Paperissimo.
Tras él, empieza
uno de música, así que voy a por mi cuaderno para seguir
escribiendo.
El programa en
cuestión, se llama Penso che un sogno così...
Compartimos, esta
vez los cuatro, una cerveza.
Otro rato de tele,
y salimos fuera porque hace calor. Chiacchieriamo escuchando
el karaoke de il Giardino hasta que acaban los cantantes y
ponen la música sin más a todo volumen. Y entonces la
chacchierata es sobre Julio Iglesias. Porque lo que más suena
aquí es Enrique Iglesias.
Un rato después,
al letto a dormire.
A domani!


















Llamaré a Pipo Juan a partir de ahora XD
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