Me levanto una hora
más tarde que ayer, a las 9:55h, y esta vez, de desayuno me espera
mi milka con i biscotti.
Nos vestimos y
preparamos para ir a la playa, y nada más llegar toca darse un baño.
Ha vuelto el calor, aunque, grazie a dio, no con tanta fuerza
como a principios de Agosto.
A las 13:10h
salimos de la spiaggia, y vamos a Conad. Quiero ver el
precio de las cosas, para poder comparar entre supermercados, ya que
sin fijarme demasiado me he dado cuenta de que la diferencia es de
hasta 40 céntimos entre uno y otro. Además, como estamos rodeadas
de supermercados y tanto a la mamma como a mí nos encanta
recorrerlos, no supone ningún problema.
Aprovecho para
hacer una piccola fotografía a la sección de pasta
para sopa, y de pasta larga que existe en Italia SOLO
de la marca Barilla.
Porque sí, existen mil marcas más.
¿Y qué me decís
de un perfecto preparado de paella valenciana, listo en apenas 12
minutos?
La glassa Ponti,
que se lleva mucho por aquí. Es dulce, así que la de limón tiene
que ir genial con el pollo (pollo al limone).
Salimos, y hago una
foto al mapa que hay en la entrada del super. Mapa de Giulianova,
para terminar de situarnos un poco.
Y ahora sí, de
vuelta a casa. Como hemos ido a la playa en bicicleta, y no sabían
si aprovecharíamos o no para ir hasta bien lejos con ella antes de
comer (y no después), han empezado a comer sin nosotras. Como viene
a ser costumbre, les decimos que no es en absoluto problema, que
hacen muy bien. Y es que, qué le vamos a hacer nosotras, si están
acostumbrados a comer a las 13h.
Abbiamo il pollo
con il peperoni.
Dopo un po di
chiacchierare, un gelato de los que la mamma tenía
gana, que hemos comprado en Conad. Se nos une Tonino.
Y ahora sí, arriva
il caffè.
Tras él, la
mamma resta un po. E io faccio lo stesso. Pero termino
pronto de descansar y me pongo a escribir.
Terminaré
escribiendo la palabra escribir con uve, a fuerza de pensarla en
italiano. Scrivere la parola Escribir è troppo difficile.
A las 18h, pensando
en no ir hasta Alba Adriatica porque, de tanto que he escrito,
se nos ha hecho tarde, salimos, al menos, a dar un paseo con la
bicicletta. Aunque sea por aquí cerca.
De nuevo paseamos
por el puerto. Es increíble la calma que reina aquí. Es, puede
decirse, lo más tranquilo del mundo. Y si no del mundo, por lo menos
de Giulianova. Aunque según nos cuentan, algo más tranquilo
que Giulianova, es Giulianova en invierno.
Al salir del
puerto, cruzamos la calle para parar detrás del puesto de bicis a
tomarnos algo.
Due coca cola con ghiaccio e limone,
per favore.
Invito yo, pero
paga la mamma, así que, como la mamma no sabe si se
paga en la mesa o hay que ir a la caja, y parece estar poniéndose
algo nerviosa, me levanto yo. Además, ya sé cuánto va a costar,
porque en la mesa de al lado (así que, efectivamente, sí que se
puede pagar en la mesa), los dos refrescos que han tomado les han
costado 5€.
Aun así yo me
levanto, al menos así veo la selección de helados que tienen. Así
es. Hemos tomado dos coca colas en una yogurteria-gelateria.
“¿Podrías
esperar un momento, a que salga de cocina alguien a servirte el
helado?”, me pregunta la dueña. No se preocupe, no llame a nadie.
Solo estoy mirando, para volver esta noche a por uno. “Ah, ok.
Va bene, grazie!”. De nada mujer, ya ves tú.
Veo en la caja al
camarero que nos ha atendido. Scusa, posso pagare qui? Sì, prego,
sono 5€, grazie. Ciao!
Un par de selfies
antes de partir.
Ponemos rumbo a
casa, y al llegar, me pongo de nuevo a escribir.
Si no lo hago así,
escribir en los ratos “libres”, ¡no me cogeré nunca!
A las 20h me llaman
para cenar. La mamma e io tenemos la pizza di ieri
rehorneada. I zii, invece, cenano le uova cotte.
Tras la cena,
ritorno al “giardino” a scrivere.
Un rato de
chiacchierare con la mamma e Angelina, que como hace calor han
salido a hacerme compañía. Un altro rato de chiacchierare
dentro, un rato de scrivere fuori.
Hay fiesta en la
casa del vecino, en la de detrás de la de enfrente. No sabemos muy
bien qué fenómeno tiene el piso en el que estamos, que hace un eco
extraño, y da la sensación de que el aparato de música que tienen
bien podría ser el utilizado en el palacio de los deportes de
Madrid. Pero nadie les dice nada, así que debe ser, sencillamente,
que por quien sabe qué eco extraño, se escucha tan, tan, tan fuerte
desde aquí.
Angelina,
que se muere de sueño, aprovecha que su habitación es la única que
no tiene ventana, y se va a dormir.
Por lo tanto la
mamma, que no tiene con quien chiacchierare, se sale un
rato conmigo. Guay, así puedo preguntarle dudas, y hacerle dudar, y
así ella puede cagarse un poco en mí, pero, alla fine,
aprendemos vocabulario ambas dos.
Al rato Tonino
insiste en compartir conmigo una birra. Pienso que, como antes
le he dicho que no, pero tiene ganas de birra, la quiere beber
en compañía, así que como viene a ser costumbre, a la segunda le
digo que “va beeene, un po”.
La mamma se
va, ahora sí, a dormire, y Tonino, que ya ha terminado
en la cocina, me avisa de que él también. Que si puede apagar la
luz y cerrar la puerta, o invece prefiero hacerlo yo luego.
Voy a estar un rato
más aquí fuera, y la mamma no ha cerrado (del todo, porque
cerrada está para poder dormir con la música a todo trapo que hay
fuera) la puerta de la terraza, así que sí, como estoy trabajando
con el ordenador y apenas miro el teclado, puedes apagar la luz (y
cerrar la puerta), grazie.
Va bene, buona
notte.
Llega la 1h, y por
fin, corto y vado a dormire. Pero a dormire de verdad.
Caigo rendida. Feliz, porque he adelantado bastante con las entradas
de blog.
A domani!




























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