miércoles, 26 de agosto de 2015

Día 25

Me levanto una hora más tarde que ayer, a las 9:55h, y esta vez, de desayuno me espera mi milka con i biscotti.
Nos vestimos y preparamos para ir a la playa, y nada más llegar toca darse un baño. Ha vuelto el calor, aunque, grazie a dio, no con tanta fuerza como a principios de Agosto.



A las 13:10h salimos de la spiaggia, y vamos a Conad. Quiero ver el precio de las cosas, para poder comparar entre supermercados, ya que sin fijarme demasiado me he dado cuenta de que la diferencia es de hasta 40 céntimos entre uno y otro. Además, como estamos rodeadas de supermercados y tanto a la mamma como a mí nos encanta recorrerlos, no supone ningún problema.






Aprovecho para hacer una piccola fotografía a la sección de pasta para sopa, y de pasta larga que existe en Italia SOLO de la marca Barilla.


Porque sí, existen mil marcas más.



¿Y qué me decís de un perfecto preparado de paella valenciana, listo en apenas 12 minutos?


La glassa Ponti, que se lleva mucho por aquí. Es dulce, así que la de limón tiene que ir genial con el pollo (pollo al limone).


Salimos, y hago una foto al mapa que hay en la entrada del super. Mapa de Giulianova, para terminar de situarnos un poco.


Y ahora sí, de vuelta a casa. Como hemos ido a la playa en bicicleta, y no sabían si aprovecharíamos o no para ir hasta bien lejos con ella antes de comer (y no después), han empezado a comer sin nosotras. Como viene a ser costumbre, les decimos que no es en absoluto problema, que hacen muy bien. Y es que, qué le vamos a hacer nosotras, si están acostumbrados a comer a las 13h.
Abbiamo il pollo con il peperoni.


Dopo un po di chiacchierare, un gelato de los que la mamma tenía gana, que hemos comprado en Conad. Se nos une Tonino.


Y ahora sí, arriva il caffè.
Tras él, la mamma resta un po. E io faccio lo stesso. Pero termino pronto de descansar y me pongo a escribir.
Terminaré escribiendo la palabra escribir con uve, a fuerza de pensarla en italiano. Scrivere la parola Escribir è troppo difficile.
A las 18h, pensando en no ir hasta Alba Adriatica porque, de tanto que he escrito, se nos ha hecho tarde, salimos, al menos, a dar un paseo con la bicicletta. Aunque sea por aquí cerca.


De nuevo paseamos por el puerto. Es increíble la calma que reina aquí. Es, puede decirse, lo más tranquilo del mundo. Y si no del mundo, por lo menos de Giulianova. Aunque según nos cuentan, algo más tranquilo que Giulianova, es Giulianova en invierno.





Al salir del puerto, cruzamos la calle para parar detrás del puesto de bicis a tomarnos algo.
Due coca cola con ghiaccio e limone, per favore.


Invito yo, pero paga la mamma, así que, como la mamma no sabe si se paga en la mesa o hay que ir a la caja, y parece estar poniéndose algo nerviosa, me levanto yo. Además, ya sé cuánto va a costar, porque en la mesa de al lado (así que, efectivamente, sí que se puede pagar en la mesa), los dos refrescos que han tomado les han costado 5€.
Aun así yo me levanto, al menos así veo la selección de helados que tienen. Así es. Hemos tomado dos coca colas en una yogurteria-gelateria.


“¿Podrías esperar un momento, a que salga de cocina alguien a servirte el helado?”, me pregunta la dueña. No se preocupe, no llame a nadie. Solo estoy mirando, para volver esta noche a por uno. “Ah, ok. Va bene, grazie!”. De nada mujer, ya ves tú.
Veo en la caja al camarero que nos ha atendido. Scusa, posso pagare qui? Sì, prego, sono 5€, grazie. Ciao!
Un par de selfies antes de partir.





Ponemos rumbo a casa, y al llegar, me pongo de nuevo a escribir.
Si no lo hago así, escribir en los ratos “libres”, ¡no me cogeré nunca!
A las 20h me llaman para cenar. La mamma e io tenemos la pizza di ieri rehorneada. I zii, invece, cenano le uova cotte.


Tras la cena, ritorno al “giardino” a scrivere.
Un rato de chiacchierare con la mamma e Angelina, que como hace calor han salido a hacerme compañía. Un altro rato de chiacchierare dentro, un rato de scrivere fuori.
Hay fiesta en la casa del vecino, en la de detrás de la de enfrente. No sabemos muy bien qué fenómeno tiene el piso en el que estamos, que hace un eco extraño, y da la sensación de que el aparato de música que tienen bien podría ser el utilizado en el palacio de los deportes de Madrid. Pero nadie les dice nada, así que debe ser, sencillamente, que por quien sabe qué eco extraño, se escucha tan, tan, tan fuerte desde aquí.
Angelina, que se muere de sueño, aprovecha que su habitación es la única que no tiene ventana, y se va a dormir.
Por lo tanto la mamma, que no tiene con quien chiacchierare, se sale un rato conmigo. Guay, así puedo preguntarle dudas, y hacerle dudar, y así ella puede cagarse un poco en mí, pero, alla fine, aprendemos vocabulario ambas dos.
Al rato Tonino insiste en compartir conmigo una birra. Pienso que, como antes le he dicho que no, pero tiene ganas de birra, la quiere beber en compañía, así que como viene a ser costumbre, a la segunda le digo que “va beeene, un po”.
La mamma se va, ahora sí, a dormire, y Tonino, que ya ha terminado en la cocina, me avisa de que él también. Que si puede apagar la luz y cerrar la puerta, o invece prefiero hacerlo yo luego.
Voy a estar un rato más aquí fuera, y la mamma no ha cerrado (del todo, porque cerrada está para poder dormir con la música a todo trapo que hay fuera) la puerta de la terraza, así que sí, como estoy trabajando con el ordenador y apenas miro el teclado, puedes apagar la luz (y cerrar la puerta), grazie.
Va bene, buona notte.
Llega la 1h, y por fin, corto y vado a dormire. Pero a dormire de verdad. Caigo rendida. Feliz, porque he adelantado bastante con las entradas de blog.

A domani!

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