lunes, 24 de agosto de 2015

Día 23

Me despierto a las 9h, pero me levanto a las 10h.
Al ir hacia la cocina, me encuentro con Angelina, que hoy lleva diadema en lugar de una pinza, porque ya no hace tanto calor. Como está oscuro, me dice que “c'è buio”, y como no lo entiendo, me da una clase de expresiones italianas en la oscuridad.
Vamos a la cocina, y yo desayuno en dos tandas, porque por un lado tengo el cioccolato milka, que no lo toma nadie más que yo, y por otro lado está haciendo café y solamente quedo yo por desayunar.
Así que primero milka con medio suizo, y luego café con leche y nada más. Para terminar de “amanecer”.



Me visto, y vamos a la playa.


Hoy vemos a Doddi en acción. Más en acción que nunca. También ladra a sus dueños, cuando éstos no le hacen caso. Y uno de los negritos que pasean con radios, cargadores, y gafas para vender, se va con cara de enfado, sin poder decir aquello de “Buongiorno, bella”. Los dueños de Doddi, bien podían enseñarle a estar calladito.
Cerca de las 13:00h, le digo a la mamma que si nos bañamos, ya que hoy hace un poco de calor. Por su parte me dice que mejor un par de cervezas, per combatire il caldo.
Está bieeeeeen...
Ciao! Due birre italiane, per favore. Piccole. Grazie!





Al terminar, nos vamos a casa.
Ah, hace unos días cambiaron las banderas del Spinnaker, que las anteriores estaban hechas una pena ya, las pobres. Entre las actuales, ahora sí, se encuentra la bandera española. Además, nunca se me había ocurrido hacer una foto de la entrada.


Ritorniamo a casa, ahora sí, y me quito el bikini.

Cartel del ascensor. Aun no he entendido el mensaje
Voy a la cocina, donde está la mesa ya puesta, pero vuelvo a la habitación. Hace calor, y las camisetas básicas de chico del primark son comodísimas, pero tienen muy poca holgura de cuello. Necesito poder hacer el aireo de camiseta de vez en cuando para no morir de calor.
Tortiglioni con salsa di pomodoro, carne, e piselli.


Café, esta vez sí que sí sin nada, y tras un rato de trazar el plan, avisamos a Angelina.
Vamos a ir al puesto de bicis, a ver cuando podríamos devolver la bici si la alquilamos hoy para media jornada. Es decir, que si la vamos a tener que devolver antes de las 20h, pues no la cogemos, pero si podemos devolverla fino a mezzanotte, pues si que “renta”.
Nos dice que vale, que va bene, que pensemos si no sería mejor alquilarla mañana, para aprovechar el día. Y también que, si queremos, llamemos para que Tonino nos vaya a recoger.
Ok. No hará falta así que no llamaremos, pero grazie mile zia, ci vediamo dopo.
Salimos de casa, pero en vez de dirección al lungomare, por la calle de detrás. Así aprovecho para hacer foto del sottopassaggio por el que se va a Lidl, a la carretera general, y sobre el que pasa el tren. También es aquel que, cuando llueve, se inunda, haciendo que todos los coches tengan que pasar por la calle de enfrente de casa, a esperar a que el semáforo se ponga en verde, formándose un atasco de tres pares de narices.


Caminamos, y caminamos, y llegamos a la mitad de trayecto.


Al llegar a la caseta de bicis, le decimos, a la misma chica de la otra vez, que querríamos coger una bici para media jornada. Nos cuenta el mismo “cuento” que la vez anterior, como si de un recital se tratase.
Cuando llega la hora de las preguntas, podemos “atacar”. ¿Se pueden devolver a medianoche? Sí. ¿Se necesita el DNI de cada una, o con uno basta? Con uno basta.
Menos mal, porque yo no he traído el mío.
Pago con 50€, nos pide 1€ más, y nos devuelve 5€. Nos da el recibo de los 6€ y los 40€ restantes se quedan de fianza. Podemos venir a devolverla a cualquier hora hasta el cierre, a las 00:00h (mejor antes para no pillarles cerrando), y tenemos que contar con que de 20h a 21h cierran para cenar. Va bene, grazie!


Paseamos por la pista ciclabile, y vemos que la gente conduce por el carril bici igual que la macchina per la strada.
Peatones que van por el carril bici, bicis que circulan por donde los peatones. Bicis que circulan por el carril contrario, obligando al resto de bicis a circular por donde los peatones. Y por supuesto, no puedes dar por hecho que se apartarán. No, no. La calle es suya.
Aun con todo esto, el paseo es agradable.






Llegamos a Tortoreto, a 6km de Giulianova. Aun no nos duele el lato b, ni las piernas. A la mamma le duele el codo derecho. Y yo me he quemado.




En el camino de vuelta, por el carril bici del lungomare, pasamos a ver el puerto. Una calma estupenda. Da gusto estar aquí.
Salimos, y me hacen gracia le ombrelone de la playa. Las sombrillas, parecen como de tribu africana.


Volvemos en dirección a casa, pero pasamos de largo, y seguimos hacia el camping. Solo que, “por culpa” del camping, el camino se desvía. De momento es llano, así que seguimos. Pero la mamma se lo conoce, y desconfía.


Efectivamente, hay un puente. Otro día pasaremos por encima, pero lo que es hoy, ritorniamo a casa.
En la rotonda del Spinnaker, dejamos de ser bicis para pasar a la calle de los mayores, a compartir strada con le macchine, ya que ya no hay carril bici.
Nos pasa muy cerquita un audi conducido por un señor mayor que ni nos mira. Mirada al frente, como los caballos.
Rectifico. No somos como le macchine (los coches). Somos invisibles.
El señor en cuestión circula por su izquierda, en una calle de doble sentido. Podríamos decir que menudo tío, que cómo se le ocurre, que menudo geta. Pero hay coches aparcados en su carril derecho. Más o menos como en la entrada del mesonero, en Las Matas.
Digamos que el problema está en que se trata de un círculo vicioso. En un “no hago porque tú no haces”. El perro que se muerde la cola.
Sin ningún incidente, llegamos a casa. La mamma bastante antes que yo, porque cedo el paso a un coche en la rotonda. El mismo coche que prima cede el paso a la mamma e un'altra bicicletta. No todos los italianos conducen como les apetece.
Candamos las bicis en la jardinera de la peluquería, viendo que otras veces así la tenían los dueños, y teniendo en cuenta que hoy libran y por lo tanto no la necesitan para su bici, y subimos a casa.
Es pronto, así que aun no está la cena. Ni Tonino.
Yo me cambio el vaquero por el pantalón del pijama, porque es más cómodo y flexible, y así evito que me rocen las piernas, que me he quemado y... duele.
Me salgo fuera a escribir, y la mamma si fa la doccia. Yo, invece, espero a después de cenar.
Cenamos pollo arrosto con fagiolini e patate.


En la tele echan lo show dei record. Vemos los dos primeros, y salimos la mamma e io con las bicis.
La mamma mete la directa, y solo si ferma, para preguntar si se había pasado, cuando estábamos exactamente a la altura del puesto de bicis. Solo nos queda cruzar. Ni echo a posta, vaya.
Cruzamos ilegalmente, porque hay una señal de prohibido a la que no hacemos caso, y llegamos al puesto. Aparcamos las bicis, y yo me quedo con ellas probando las luces mientras la mamma habla con la dependienta. No es la misma de las otras dos veces. Esta chica le dice, en perfecto argentino, que si no prefiere hablar en español. Que quizá, y solo quizá, es más cómodo.
Ok, mejor. Le cuenta nuestras intenciones (quedarnos las bicis una semana porque il giorno di pruoba nos ha encantado, y nos dice que va be', que cómo preferimos pagarlo. ¿Cómo? Sí, que podemos dejar pagada la fianza (que ya está pagada, esta tarde, con la media jornada de prueba), y cuando devolvamos las bicis pagar los 20€ restantes (10€ ognuna). Perfecto.
Pues ya está, todo en orden. Podemos llevarnos las bicis.
Ponemos rumbo a casa, y por el camino la mamma casi se mata. Digamos que los italianos (por generalizar un poco y entrar en polémica), conducen igual la bici que el coche.
En el coche te dan las largas cuando te van a adelantar para que estés avisado y no te dé por invadir el siguiente carril. Bien, pues en la bici, tocan el timbre. Y a la mamma le han tocado el timbre mientras ella les veía por el rabillo del ojo, y su bici se ha tambaleado un poco. Pero no ha pasado nada. Solo que el señor en cuestión le dijo “che guaio”. Algo así como “que desgracia”.
A mí, invece, su acompañante me ha dicho, primero ciao, y luego, que no llevo las luces. Igual que él, y que el señor con el que va. Ni las tres mujeres de delante. Pues eso, solo por hablar. Pero mañana compraremos pilas y arreglado.
Llegamos sanas y salvas a casa, tocamos el timbre, y baja Tonino. Así nos enseña cómo abrir el garaje, y cómo cerrarlo. Y sin decir nada más, se va. Nosotras, invece, subimos a casa.
Lo show dei records sigue en la tele. Nos da tiempo a ver los tres últimos records mientras chiacchieriamo con Angelina.
A las 00:00h termina. La mamma tiene ya su “tisana”, así que nos vamos a la cama..

A domani!

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