Me despierto a las
9h, pero me levanto a las 10h.
Al ir
hacia la cocina, me encuentro con Angelina,
que hoy lleva diadema en lugar de una pinza, porque ya no hace tanto
calor. Como está oscuro, me dice que “c'è buio”,
y como no lo entiendo, me da una clase de expresiones italianas en la
oscuridad.
Vamos
a la cocina, y yo desayuno en dos tandas, porque por un lado tengo el
cioccolato milka, que
no lo toma nadie más que yo, y por otro lado está haciendo café y
solamente quedo yo por desayunar.
Así que primero
milka con medio suizo, y luego café con leche y nada más. Para
terminar de “amanecer”.
Me
visto, y vamos a la playa.
Hoy vemos a Doddi
en acción. Más en acción que nunca. También ladra a sus dueños,
cuando éstos no le hacen caso. Y uno de los negritos que pasean con
radios, cargadores, y gafas para vender, se va con cara de enfado,
sin poder decir aquello de “Buongiorno, bella”.
Los dueños de Doddi,
bien podían enseñarle a estar calladito.
Cerca
de las 13:00h, le digo a la mamma que si nos bañamos, ya que hoy
hace un poco de calor. Por su parte me dice que mejor un par de
cervezas, per combatire il caldo.
Está bieeeeeen...
Ciao! Due birre italiane, per
favore. Piccole. Grazie!
Al terminar, nos
vamos a casa.
Ah,
hace unos días cambiaron las banderas del Spinnaker,
que las anteriores estaban hechas una pena ya, las pobres. Entre las
actuales, ahora sí, se encuentra la bandera española. Además,
nunca se me había ocurrido hacer una foto de la entrada.
Ritorniamo a casa,
ahora sí, y me quito el bikini.
![]() |
| Cartel del ascensor. Aun no he entendido el mensaje |
Voy a la cocina,
donde está la mesa ya puesta, pero vuelvo a la habitación. Hace
calor, y las camisetas básicas de chico del primark son comodísimas,
pero tienen muy poca holgura de cuello. Necesito poder hacer el aireo
de camiseta de vez en cuando para no morir de calor.
Tortiglioni con salsa di pomodoro,
carne, e piselli.
Café,
esta vez sí que sí sin nada, y tras un rato de trazar el plan,
avisamos a Angelina.
Vamos
a ir al puesto de bicis, a ver cuando podríamos devolver la bici si
la alquilamos hoy para media jornada. Es decir, que si la vamos a
tener que devolver antes de las 20h, pues no la cogemos, pero si
podemos devolverla fino a mezzanotte,
pues si que “renta”.
Nos
dice que vale, que va bene,
que pensemos si no sería mejor alquilarla mañana, para aprovechar
el día. Y también que, si queremos, llamemos para que Tonino nos
vaya a recoger.
Ok. No
hará falta así que no llamaremos, pero grazie mile zia,
ci vediamo dopo.
Salimos
de casa, pero en vez de dirección al lungomare,
por la calle de detrás. Así aprovecho para hacer foto del
sottopassaggio por el
que se va a Lidl, a la
carretera general, y sobre el que pasa el tren. También es aquel
que, cuando llueve, se inunda, haciendo que todos los coches tengan
que pasar por la calle de enfrente de casa, a esperar a que el
semáforo se ponga en verde, formándose un atasco de tres pares de
narices.
Caminamos, y
caminamos, y llegamos a la mitad de trayecto.
Al llegar a la
caseta de bicis, le decimos, a la misma chica de la otra vez, que
querríamos coger una bici para media jornada. Nos cuenta el mismo
“cuento” que la vez anterior, como si de un recital se tratase.
Cuando llega la
hora de las preguntas, podemos “atacar”. ¿Se pueden devolver a
medianoche? Sí. ¿Se necesita el DNI de cada una, o con uno basta?
Con uno basta.
Menos mal, porque
yo no he traído el mío.
Pago
con 50€, nos pide 1€ más, y nos devuelve 5€. Nos da el recibo
de los 6€ y los 40€ restantes se quedan de fianza. Podemos venir
a devolverla a cualquier hora hasta el cierre, a las 00:00h (mejor
antes para no pillarles cerrando), y tenemos que contar con que de
20h a 21h cierran para cenar. Va bene, grazie!
Paseamos
por la pista ciclabile,
y vemos que la gente conduce por el carril bici igual que la
macchina per la strada.
Peatones que van
por el carril bici, bicis que circulan por donde los peatones. Bicis
que circulan por el carril contrario, obligando al resto de bicis a
circular por donde los peatones. Y por supuesto, no puedes dar por
hecho que se apartarán. No, no. La calle es suya.
Aun con todo esto,
el paseo es agradable.
Llegamos
a Tortoreto, a 6km de
Giulianova. Aun no nos
duele el lato b, ni
las piernas. A la mamma
le duele el codo derecho. Y yo me he quemado.
En el
camino de vuelta, por el carril bici del lungomare,
pasamos a ver el puerto. Una calma estupenda. Da gusto estar aquí.
Salimos,
y me hacen gracia le ombrelone
de la playa. Las sombrillas, parecen como de tribu africana.
Volvemos en
dirección a casa, pero pasamos de largo, y seguimos hacia el
camping. Solo que, “por culpa” del camping, el camino se desvía.
De momento es llano, así que seguimos. Pero la mamma se lo conoce, y
desconfía.
Efectivamente,
hay un puente. Otro día pasaremos por encima, pero lo que es hoy,
ritorniamo a casa.
En la
rotonda del Spinnaker,
dejamos de ser bicis para pasar a la calle de los mayores, a
compartir strada con
le macchine, ya que ya
no hay carril bici.
Nos pasa muy
cerquita un audi conducido por un señor mayor que ni nos mira.
Mirada al frente, como los caballos.
Rectifico.
No somos como le macchine
(los coches). Somos invisibles.
El señor en
cuestión circula por su izquierda, en una calle de doble sentido.
Podríamos decir que menudo tío, que cómo se le ocurre, que menudo
geta. Pero hay coches aparcados en su carril derecho. Más o menos
como en la entrada del mesonero, en Las Matas.
Digamos que el
problema está en que se trata de un círculo vicioso. En un “no
hago porque tú no haces”. El perro que se muerde la cola.
Sin
ningún incidente, llegamos a casa. La mamma
bastante antes que yo, porque cedo el paso a un coche en la rotonda.
El mismo coche que prima
cede el paso a la mamma e un'altra bicicletta.
No todos los italianos conducen como les apetece.
Candamos las bicis
en la jardinera de la peluquería, viendo que otras veces así la
tenían los dueños, y teniendo en cuenta que hoy libran y por lo
tanto no la necesitan para su bici, y subimos a casa.
Es pronto, así que
aun no está la cena. Ni Tonino.
Yo me cambio el
vaquero por el pantalón del pijama, porque es más cómodo y
flexible, y así evito que me rocen las piernas, que me he quemado
y... duele.
Me
salgo fuera a escribir, y la mamma si
fa la doccia. Yo,
invece, espero a
después de cenar.
Cenamos
pollo arrosto con fagiolini e patate.
En la
tele echan lo show dei record.
Vemos los dos primeros, y salimos la mamma e io
con las bicis.
La mamma
mete la directa, y solo si ferma,
para preguntar si se había pasado, cuando estábamos exactamente a
la altura del puesto de bicis. Solo nos queda cruzar. Ni echo a
posta, vaya.
Cruzamos
ilegalmente, porque hay una señal de prohibido a la que no hacemos
caso, y llegamos al puesto. Aparcamos las bicis, y yo me quedo con
ellas probando las luces mientras la mamma
habla con la dependienta. No es la misma de las otras dos veces.
Esta chica le dice, en perfecto argentino, que si no prefiere hablar
en español. Que quizá, y solo quizá, es más cómodo.
Ok,
mejor. Le cuenta nuestras intenciones (quedarnos las bicis una semana
porque il giorno di pruoba
nos ha encantado, y nos dice que va be',
que cómo preferimos pagarlo. ¿Cómo? Sí, que podemos dejar pagada
la fianza (que ya está pagada, esta tarde, con la media jornada de
prueba), y cuando devolvamos las bicis pagar los 20€ restantes (10€
ognuna). Perfecto.
Pues ya está, todo
en orden. Podemos llevarnos las bicis.
Ponemos
rumbo a casa, y por el camino la mamma
casi se mata. Digamos que los italianos (por generalizar un poco y
entrar en polémica), conducen igual la bici que el coche.
En el
coche te dan las largas cuando te van a adelantar para que estés
avisado y no te dé por invadir el siguiente carril. Bien, pues en la
bici, tocan el timbre. Y a la mamma le
han tocado el timbre mientras ella les veía por el rabillo del ojo,
y su bici se ha tambaleado un poco. Pero no ha pasado nada. Solo que
el señor en cuestión le dijo “che guaio”.
Algo así como “que desgracia”.
A mí,
invece, su acompañante
me ha dicho, primero ciao,
y luego, que no llevo las luces. Igual que él, y que el señor con
el que va. Ni las tres mujeres de delante. Pues eso, solo por hablar.
Pero mañana compraremos pilas y arreglado.
Llegamos
sanas y salvas a casa, tocamos el timbre, y baja Tonino.
Así nos enseña cómo abrir el garaje, y cómo cerrarlo. Y sin decir
nada más, se va. Nosotras, invece,
subimos a casa.
Lo show dei records
sigue en la tele. Nos da tiempo a ver los tres últimos records
mientras chiacchieriamo
con Angelina.
A las
00:00h termina. La mamma
tiene ya su “tisana”, así que nos vamos a la cama..
A domani!
























Qué guay con las bicis!!
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