Arriba a las 9.
Para desayunar, milka con un suizo. Absorbe toda la leche, así que
no bebo milka, lo mangio.
Rumbo a la
spiaggia, hoy en bicicleta. Y mucho mejor, no se tarda nada en
llegar, y en el Spinnaker hay parking de bicis, así que
“apañao'”.
Un paio di ore
al mare, e ritorniamo a casa.
Hoy tenemos
menestra, pero de ceci (garbanzos). Pasta e ceci.
Me escribe Nicola
(intuyo que Maria desde el móvil de Nicola), me
pregunta que si me apunto a ir a una Sagra. Pregunto a la
mamma, no si me deja ir, que ya sé que sí, si no, más bien,
qué es eso de una Sagra. Me lo resume bastante bien y
conciso: Comida.
Va bene, me
recogen a las 20h.
Descansamos hasta
las 17h, yo descanso escribiendo, la mamma durmiendo un po.
Salimos con la
bici, poco a poco, descansando de vez en cuando, y llegamos hasta el
final de Tortoreto, al primer cartel de Alba Adriatica.
Nada más y nada menos que a 12km. Más los que nos quedan de vuelta.
Maria me
escribe en los descansos, la Sagra es en Alba Adriatica.
Qué pena no saberlo prima di venire. De haberlo sabido me
habría arreglado antes de coger la bici, y ya estaría allí.
Como no es el caso,
ritorniamo a casa. Otros 12km. Parando de vez en cuando,
claro.
Llegamos, y ya está
en casa Fabrizio. Hoy cenan él y Patricia en casa. Me
pregunta si paseo a Penny, pero le cuento que voy a salir y
que tengo que ducharme, cambiarme, pensar qué llevar, etc.
Ok, me dice. No hay
problema, ahora la saco yo.
Me ducho, y al
salir, mientras me estoy vistiendo, escucho el timbre. Son Maria
Antonia y Dario.
Termino y salgo.
Saludo y me dicen que no tienen prisa. Y menos mal, porque salir de
la ducha no significa essere pronta.
Resulta que han
venido ellos porque Maria se va domani a Bologna, a las
8:40h. Sí, por la mañana temprano. Entiendo algo así como que
Maria Antonia está un poco “mosca” porque Nicola
le ha cogido un viaje de estos de última hora, y no tiene la maleta
preparada, y está busca que te busca cosas por toda la casa, y el 29
se van a Malta, y no sabe como lo van a hacer porque van a
empalmar viajes. En fin, una mamma preocupata, qué se le va a
hacer.
El caso, que como
han venido ellos, la mamma se puede apuntar a la Sagra,
porque ha pasado de ser una quedada de jovencitos, a una quedada de
jóvenes adultos.
Fabrizio,
que había bajado a por un par de pizzas, se encuentra con que se
tendrá que comer él una pizza entera, o compartirla con Penny,
porque serán solo 4 para cenar. Así que nada, Barbara, Anna, già
sapete che avete domani per cenare.
No es problema, la
mamma hasta la desayunará. Seguro.
Llegamos Maria
Antonia, Dario, la mamma, e io a “La Sagra delle Sagre”, una
especie de fiestas del pueblo pero con puestos de la comida típica
de todos los pueblos cercanos, cada una en su propia “caseta de
feria”. Según Maria Antonia, es el lugar de reunión por
excelencia. Dice que desde que Maria no va al colegio, el
único lugar en el que encuentra a la gente, es en las Sagras.
Esta en particular
está en el parking abierto de un centro comercial bastante
transitado.
Resulta que enfrente de éste centro comercial han abierto uno nuevo hace relativamente poco, pero no ha tenido nada de éxito, y vemos el parking de éste segundo centro comercial casi desierto. “Casi” gracias a que los que trabajan allí van en coche. Si no el parking estaría desierto del todo.
Resulta que enfrente de éste centro comercial han abierto uno nuevo hace relativamente poco, pero no ha tenido nada de éxito, y vemos el parking de éste segundo centro comercial casi desierto. “Casi” gracias a que los que trabajan allí van en coche. Si no el parking estaría desierto del todo.
Nos dicen que no
esperemos a Nicola y Maria porque aun no han salido de
San Benedetto. Así que damos un paseo por los puestos.
Nos decantamos,
después de dar la vuelta entera, por la caseta de Corropoli.
La mamma e io pedimos chitarra al sugo di rana e rane
fritte, Maria Antonia chitarra al sugo di capra, e Dario
no come nada, solamente se encarga de pedir, pagar (no nos dejan
pagar ni un céntimo), preguntar qué queremos, y volver a levantarse
para pedir y pagar. En éste caso dos cervezas, y una coca cola. La
coca cola para Maria Antonia, no os vayáis a pensar.
Cuando terminamos,
aparecen Nicola y Maria. Pasando de la recomendación
de Maria Antonia, que como su hija y el amigo de su hija, en
un principio hacía ascos a la rana pero al final la probó y
le gustó más que la capra, los dos piden capra. No
pasa nada, también están ricos.
Maria tiene
aun más hambre. Dice que no ha cenado, y que mañana se va temprano,
así que no desayunará. Quiere pedir un'altra cosa.
Me levanto con
ella, Nicola, e Dario para ver si me apetece alcun'altra
cosa di alcun altro luogo del Abruzzo.
Volvemos a dar la
vuelta completa, pero Maria decide que para comer gnocchi o
un panino di tagliata, prefiere esperar la cola de los
arrosticini y acompañarlo de un panino con la salsiccia.
Total, quien va a hacer la cola va a ser su padre. Bueno, y Nicola,
que es bueno y le acompaña.
Cuando llega la
comida a la mesa, a Maria Antonia le parece una exageración,
pero Maria, que está delgada, come lo suyo, más o menos como
yo.
Acabado todo, es la
hora del café.
También se levanta
Dario, pero esta vez le acompaña Maria Antonia. Y se
encuentran con amigos, y Maria hace que no les conoce (porque
en realidad no les conoce) pero le toca ir, y saludar, y aguantar el
“¡madre mía cuanto has crecido! ¡Y qué guapa que estás! Yo te
conocía cuando eras así *mano paralela al suelo, a la altura de las
rodillas*.
Terminado el café,
nos acercamos a la zona de música y baile, donde primero están
bailado un grupo de niñas, y luego empiezan las mujeres, de los
diferentes gimnasios y escuelas de baile del Abruzzo, a
mostrar lo que han aprendido a lo largo del año. Maria Antonia,
que todo lo quiere saber, y para ello, todo lo pregunta, domanda
al técnico de sonido si sabe de qué gimnasio son las que están
bailando en ese momento. Éste no lo sabe, así que Maria Antonia
nos lo dice, y Maria se ofrece para acercarse al escenario a
preguntarlo.
Resuelta la duda,
Maria Antonia se lo apunta para apuntarse ella. Quizá el año
que viene sea una de las que veamos bailar en esta Sagra delle
Sagre.
Después de sonar
varias veces una canción española que suena mucho aquí pero que
justo cuando quiero acordarme no me sale y por lo tanto no puedo
deciros (de la que Nicola está hasta las narices, y a Maria
le encanta), Maria Antonia se va en el mini de Nicola
con él y Maria a terminar de hacer la maleta, así que
nos despedimos hasta la próxima que será, al menos a las dos
Marias, en navidades, si vamos a Asturias.
Abrazo fuerte, y
hasta la próxima.
Dario nos
lleva a casa por el lungomare. Así sabemos exactamente dónde
están las heladerías y cafeterías que nos han ido recomendando a
lo largo de la tarde.
Nos deja en casa, y
nos despedimos hasta pronto. A ver si vamos mañana a Alba
Adriatica en bici y nos tomamos un café con ellos.
Subimos, y está
Tonino en la cocina, viendo el teletexto muy serio. Sus
preguntas son si había mucha gente, qué hemos comido, y si estaba
rico. Lo siguiente que nos cuenta es que Angelina se ha ido ya
a dormir porque tenía sueño.
Nos despedimos, y
vamos a la habitación. La luz del baño está encendida, y la puerta
está abierta, así que nos despedimos de Angelina, que se
está echando crema en la cara para dormir con ella hidratada, y nos
hace las mismas preguntas. Sí, estaba lleno de gente. Hemos comido
rana y capra, las especialidades de Corropoli.
Sí, nos ha gustado mucho, estaba todo muy rico. Buona notte!
Llegamos a la
habitación, cada una se pone su pijama, esta vez ni cuaderno, ni
portátil, ni ebook, e a domani!









Madre mía! os estáis poniendo como el kiko!!
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