martes, 25 de agosto de 2015

Día 24

Arriba a las 9. Para desayunar, milka con un suizo. Absorbe toda la leche, así que no bebo milka, lo mangio.
Rumbo a la spiaggia, hoy en bicicleta. Y mucho mejor, no se tarda nada en llegar, y en el Spinnaker hay parking de bicis, así que “apañao'”.
Un paio di ore al mare, e ritorniamo a casa.
Hoy tenemos menestra, pero de ceci (garbanzos). Pasta e ceci.



Me escribe Nicola (intuyo que Maria desde el móvil de Nicola), me pregunta que si me apunto a ir a una Sagra. Pregunto a la mamma, no si me deja ir, que ya sé que sí, si no, más bien, qué es eso de una Sagra. Me lo resume bastante bien y conciso: Comida.
Va bene, me recogen a las 20h.
Descansamos hasta las 17h, yo descanso escribiendo, la mamma durmiendo un po.
Salimos con la bici, poco a poco, descansando de vez en cuando, y llegamos hasta el final de Tortoreto, al primer cartel de Alba Adriatica. Nada más y nada menos que a 12km. Más los que nos quedan de vuelta.




Maria me escribe en los descansos, la Sagra es en Alba Adriatica. Qué pena no saberlo prima di venire. De haberlo sabido me habría arreglado antes de coger la bici, y ya estaría allí.
Como no es el caso, ritorniamo a casa. Otros 12km. Parando de vez en cuando, claro.



Llegamos, y ya está en casa Fabrizio. Hoy cenan él y Patricia en casa. Me pregunta si paseo a Penny, pero le cuento que voy a salir y que tengo que ducharme, cambiarme, pensar qué llevar, etc.
Ok, me dice. No hay problema, ahora la saco yo.
Me ducho, y al salir, mientras me estoy vistiendo, escucho el timbre. Son Maria Antonia y Dario.
Termino y salgo. Saludo y me dicen que no tienen prisa. Y menos mal, porque salir de la ducha no significa essere pronta.
Resulta que han venido ellos porque Maria se va domani a Bologna, a las 8:40h. Sí, por la mañana temprano. Entiendo algo así como que Maria Antonia está un poco “mosca” porque Nicola le ha cogido un viaje de estos de última hora, y no tiene la maleta preparada, y está busca que te busca cosas por toda la casa, y el 29 se van a Malta, y no sabe como lo van a hacer porque van a empalmar viajes. En fin, una mamma preocupata, qué se le va a hacer.
El caso, que como han venido ellos, la mamma se puede apuntar a la Sagra, porque ha pasado de ser una quedada de jovencitos, a una quedada de jóvenes adultos.
Fabrizio, que había bajado a por un par de pizzas, se encuentra con que se tendrá que comer él una pizza entera, o compartirla con Penny, porque serán solo 4 para cenar. Así que nada, Barbara, Anna, già sapete che avete domani per cenare.
No es problema, la mamma hasta la desayunará. Seguro.
Llegamos Maria Antonia, Dario, la mamma, e io a “La Sagra delle Sagre”, una especie de fiestas del pueblo pero con puestos de la comida típica de todos los pueblos cercanos, cada una en su propia “caseta de feria”. Según Maria Antonia, es el lugar de reunión por excelencia. Dice que desde que Maria no va al colegio, el único lugar en el que encuentra a la gente, es en las Sagras.
Esta en particular está en el parking abierto de un centro comercial bastante transitado.
Resulta que enfrente de éste centro comercial han abierto uno nuevo hace relativamente poco, pero no ha tenido nada de éxito, y vemos el parking de éste segundo centro comercial casi desierto. “Casi” gracias a que los que trabajan allí van en coche. Si no el parking estaría desierto del todo.
Nos dicen que no esperemos a Nicola y Maria porque aun no han salido de San Benedetto. Así que damos un paseo por los puestos.


















Nos decantamos, después de dar la vuelta entera, por la caseta de Corropoli. La mamma e io pedimos chitarra al sugo di rana e rane fritte, Maria Antonia chitarra al sugo di capra, e Dario no come nada, solamente se encarga de pedir, pagar (no nos dejan pagar ni un céntimo), preguntar qué queremos, y volver a levantarse para pedir y pagar. En éste caso dos cervezas, y una coca cola. La coca cola para Maria Antonia, no os vayáis a pensar.




Cuando terminamos, aparecen Nicola y Maria. Pasando de la recomendación de Maria Antonia, que como su hija y el amigo de su hija, en un principio hacía ascos a la rana pero al final la probó y le gustó más que la capra, los dos piden capra. No pasa nada, también están ricos.
Maria tiene aun más hambre. Dice que no ha cenado, y que mañana se va temprano, así que no desayunará. Quiere pedir un'altra cosa.
Me levanto con ella, Nicola, e Dario para ver si me apetece alcun'altra cosa di alcun altro luogo del Abruzzo.


Volvemos a dar la vuelta completa, pero Maria decide que para comer gnocchi o un panino di tagliata, prefiere esperar la cola de los arrosticini y acompañarlo de un panino con la salsiccia. Total, quien va a hacer la cola va a ser su padre. Bueno, y Nicola, que es bueno y le acompaña.
Cuando llega la comida a la mesa, a Maria Antonia le parece una exageración, pero Maria, que está delgada, come lo suyo, más o menos como yo.
Acabado todo, es la hora del café.


También se levanta Dario, pero esta vez le acompaña Maria Antonia. Y se encuentran con amigos, y Maria hace que no les conoce (porque en realidad no les conoce) pero le toca ir, y saludar, y aguantar el “¡madre mía cuanto has crecido! ¡Y qué guapa que estás! Yo te conocía cuando eras así *mano paralela al suelo, a la altura de las rodillas*.
Terminado el café, nos acercamos a la zona de música y baile, donde primero están bailado un grupo de niñas, y luego empiezan las mujeres, de los diferentes gimnasios y escuelas de baile del Abruzzo, a mostrar lo que han aprendido a lo largo del año. Maria Antonia, que todo lo quiere saber, y para ello, todo lo pregunta, domanda al técnico de sonido si sabe de qué gimnasio son las que están bailando en ese momento. Éste no lo sabe, así que Maria Antonia nos lo dice, y Maria se ofrece para acercarse al escenario a preguntarlo.
Resuelta la duda, Maria Antonia se lo apunta para apuntarse ella. Quizá el año que viene sea una de las que veamos bailar en esta Sagra delle Sagre.
Después de sonar varias veces una canción española que suena mucho aquí pero que justo cuando quiero acordarme no me sale y por lo tanto no puedo deciros (de la que Nicola está hasta las narices, y a Maria le encanta), Maria Antonia se va en el mini de Nicola con él y Maria a terminar de hacer la maleta, así que nos despedimos hasta la próxima que será, al menos a las dos Marias, en navidades, si vamos a Asturias.
Abrazo fuerte, y hasta la próxima.
Dario nos lleva a casa por el lungomare. Así sabemos exactamente dónde están las heladerías y cafeterías que nos han ido recomendando a lo largo de la tarde.
Nos deja en casa, y nos despedimos hasta pronto. A ver si vamos mañana a Alba Adriatica en bici y nos tomamos un café con ellos.
Subimos, y está Tonino en la cocina, viendo el teletexto muy serio. Sus preguntas son si había mucha gente, qué hemos comido, y si estaba rico. Lo siguiente que nos cuenta es que Angelina se ha ido ya a dormir porque tenía sueño.
Nos despedimos, y vamos a la habitación. La luz del baño está encendida, y la puerta está abierta, así que nos despedimos de Angelina, que se está echando crema en la cara para dormir con ella hidratada, y nos hace las mismas preguntas. Sí, estaba lleno de gente. Hemos comido rana y capra, las especialidades de Corropoli. Sí, nos ha gustado mucho, estaba todo muy rico. Buona notte!

Llegamos a la habitación, cada una se pone su pijama, esta vez ni cuaderno, ni portátil, ni ebook, e a domani!

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