Arriba a las 10.
Vado a fare colazione. Café con crostata di melacotogna.
Me visto, y vamos a
la spiaggia. Hoy el día está mejor, pero me temo que tampoco
nos bañaremos.
Piel de gallina. Pelle d'occa.
En cambio,
aprovecho el tiempo que pasemos en la playa para presentaros a Doddi.
Digamos que es el vecino más pesado que podíamos haber encontrado
en la playa.
Al contrario de lo
que piensa Angy cuando se lo enseño, Doddi es el perro blanco
que está tumbado en el suelo, no la señora con el bikini morado.
Ladra cuando ve a
otro perro, y no son pocos. Ladra cuando su amigo perruno va a pasear
y él no. Ladra cuando ve una pelota, y detrás de nosotros está la
pista de volley del Spinnaker Beach. Ladra cuando ve a un
negrito que viene vendiendo cosas. Ladra cuando ve a un negrito o a
una negrita, venga o no cosas. Ladra cuando pasa alguien por su lado
con un objeto que suene, veáse una radio, o un móvil. Ladra cuando
sus dueños comen. En fin, vecino molesto donde los haya.
De vuelta a casa,
porque, efectivamente, al final no nos hemos bañado, pasamos por
Conad, el supermercado. ¿Recordáis que el otro día Angelina
daba macarrones a Penny e Ariel? Bueno, pues digamos que
le han copiado la idea.
Enfrente de Conad,
publicidad. Arriba del todo, la imprenta de al aldo de casa, cuyo
anuncio está en todos lados, gracias a la cual sería fácil guiar a
alguien hasta casa. Debajo, un kebab original. Debajo a la izquierda,
fuera del poste de publicidad, un coche precioso, imposible de ver
por le strade italiane (de nuevo scherzo). Il
cinqueccento.
¡Ah, sí! También
quiero enseñaros éste curioso paso de peatones, situado en la
entrada de un colegio. Lógico, ¿verdad?
Llegamos a casa, y
directas a la habitación, a quitarnos el bikini (a mí me duele el
cuello de llevarlo mucho tiempo, incluso sin llevarlo apretado).
Desde la habitación huele a verdura. Menos mal que la mamma
le dijo a Angelina que solo queremos comer la cottoleta
que sobró ayer...
Llegamos a la
cocina, y vemos que estábamos equivocadas. Para comer tenemos la
cottoleta de ayer, en salsa de pimientos, cebollita, y calabacín.
Por eso olía a verdura.
Terminamos de
comer, y hoy no tomamos café. La mamma se echa un rato, y yo
me salgo a la terraza escribiendo.
Veo pasar tres
veces la grúa por nuestra calle, que sale por la derecha del
supermercado Sisa, en dirección a la playa para, a los 10
minutos, volver con un coche detrás, en dirección al depósito de
coches.
Angelina sale
a la terraza conmigo, y me cuenta que son 360€ lo que tienen que
pagar los dueños de los coches para sacarlos de allí. Así es como
recauda dinero il commune di Giulianova.
Sigo a lo mío,
sigo escribiendo. Os presento mi nuevo cuaderno, comprado en Conad.
Lo ví el primer día que fuimos, y no lo cogí porque, aparte de que
era grande, estaba un poco roto. Quizá por eso, y no porque fuera
grande, no lo he cogido antes, porque cada vez que lo veía me
gustaba igual o más. Pero hoy me he dado cuenta de que necesito un
cuaderno nuevo para continuar dejando mi viaje para leerlo cuando sea
vieja, porque el diario de viaje está en sus últimas, así que, con
un último empujón de la mamma con un “aaaanda,
cógeteloooo, que te ha gustado desde el princiiiipio”, por fin
puedo decir, que ¡es mío!
Tras tanto
escribir, arriva l'ora della cena. Piadina di mortadela,
dopo di una prima piadina di prosciutto alla brassa. ¡Ah, y
acompañado de pomodoro fresco, no lo olvidemos!
Terminamos de
cenar, me voy a la habitación a escribir, pero me canso y vuelvo a
la cocina. Están viendo Sogno o son desto 2, el programa con
el cantante/actor famosos de Italia que decía el otro día (intuyo
que hace justamente una settimana).
Fotos para tratar
de aprender, a base de errores, qué es eso de la profundidad de
campo.
Mas o menos a las
23:10h, la mamma e io nos despedimos de Angelina. La
mamma legge un rato, yo escribo menos de un rato.
Me falta decir poco
menos que: a domani!
















Vete quedándote con las recetas para decirmelas eeh!!
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