martes, 18 de agosto de 2015

Día 17

Abro el ojo a las 9:20h, pero no me levanto hasta las 9:50h.
Para desayunar, hoy tenemos muffins con café con leche.
Vuelvo a la habitación, y me pongo el bañador largo. Entiéndase por bañador largo, bañador a prueba de sol. Camiseta de tejido técnico, que seca rápido, y bañador/pantalón de Bob Esponja. Bañador de surfista. A ver si es verdad, y por fin no me quemo.
Ponemos rumbo a la spiaggia, y una vez allí, hablo con Angy y con mi padre. Bueno, digamos que lo intento.
Resulta que me ha llegado un paquete a la oficina de correos, pero como es de la ocu, es un paquete pop (o algo así) y tengo que ir yo personalmente a recogerlo. También puedo dejar escrito en el aviso de recibo el nombre, apellidos, y dni de quien pueda ir a recogerlo a mi nombre, pero no estoy en España, no puedo acercarme a firmarlo. Total, que vale con una autorización, mi DNI escaneado, y mi firma. Así que Angy, que es super guay y super maja y me quiere mucho y de vez en cuando tiene un hueco libre en la ofi, me monta un pdf y se lo envía a mi padre (tras un rato de intentar hacerlo yo con el word del móvil...). Y mi pelea con el internet, parece que termina.

Internet va fatal. Mucho GB, pero poca cobertura o red. Pero bueno, no es absolutamente necesario, y estoy de vacaciones, así que tampoco desespero.
Al rato de pelearme con il telefonino, aparece Maria Antonia, que ha venido a visitarnos. Charlamos un rato, y al rato, se van a la cafetería a seguir charlando. Maria Antonia, que se ha vuelto muy italiana (a fuerza de vivir en Italia, es lo que tiene), necesita un café, y la mamma, algo fresquito. Yo, invece, me quedo con mi ombra y mi aria en la silla de playa, echándole un ojo a nuestras cosas y toallas.
A las 13h están de vuelta. Ha venido Dario a recogernos con el coche para llevarnos a casa de Zia Angelina.
No suben a saludar, a pesar de que Angelina intenta ver si aun están abajo desde la ventana, pero subirán por la tarde, cuando pasen a buscarnos para ir a fare un giro.
De comida tenemos pasta più liquida con i piselli, lo que vendría a ser una menestra italiana. Una pseudo sopa.


Vemos las noticias, molto chiacchierare, tomo un kinder antes del café (ya solo quedan 3), cuando llega el café lo tomo con un muffin, y cuando me he cansado de comer, me pongo a escribir y pasar a ordenador el diario.



A las 18:30h pasadas, pasan a recogernos Dario e Maria Antonia. Vamos a ir a una “historia medieval a la que fueron ayer Nicola e Maria”.
Ponemos rumbo, pues, a Cossignano, con dopia S, que, tal y como noto, se parece mucho a Castignano, en la misma dirección. Les hago dudar, y llaman a Maria. Ella responde que el sitio al que ellos fueron ayer no era Cossignano con dopia S, era Castignano. Y el evento se llama “Templaria”.
Ponemos rumbo, ahora sí, a Castignano, provincia de Le Marche, es decir, que salimos del Abruzzo (como quien abandona la Comunidad de Madrid y entra en Ávila o Segovia, pues algo así).
Llegamos, y resulta ser una ciudad amurallada, peatonal, y cercada. Hay tres entradas, y pasar a verla cuesta 12€. Allá que vamos.


Han tapado toda la segnaletica actual con trapos y mantas. No se ven cables ni alcantarillas, y la gente va vestida de la época. Por los caminos de piedra se pasean jóvenes vestidos de blanco calzando alpargatas con bandejas de plástico con comida y bebida que cogen en una especie de tasca y llevan a una especie de comedor al otro lado de la calle.








Todo ambientado en el año 1200, con antorchas en cada esquina para dar luz a medida que anochece. Hay zonas de juegos, música y baile por todos lados, y puestos de todo tipo.








Suena música celta durante todo el recorrido, recorrido que puedes hacer en el sentido que quieras, ya que de eso se trata, de que te pierdas en el medioevo.






Hay zonas en las que te dan a probar los alimentos típicos de la zona. O al menos, cultivados aquí.
Nos ofrecen vino bianco y vino rosso, y tambien il pane con il olio.
En la zona de “los borrachos”, que no sabemos si hacían muy bien de ellos, o no quedaba birra por su culpa (sto scherzando, no faltaba cerveza), donde las personas detrás del “mostrador” estaban disfrzadas de monjes, tenían huevos cocidos con pomodoro y picante, y de dos en dos te cogían para que, sin las manos, lo probases. Sin las manos significa que son ellos quienes te lo dan, por lo que no tienes otra que sentir el picante y sufrir un poco. Aunque luego se te pasa, porque tienen otra zona con pan y un poco de una especie de pisto (también picante). Total, que acabas esperando a que consigan una cerveza para ti. Sí, así mejor.




Por la misma zona, un señor gordito reparte “la comunión” desde una parrilla aun caliente. Yo lo llamaría bacon, pero seguro que los italianos tienen una variante de prosciutto o pancetta como nombre. Estaba rico, y calentito (es a la mamma a quien se lo “vendieron” con la historia de la comunión).
Seguimos caminando, buscando donde cenar, aunque la mamma e io no tenemos hambre y con picar un par de cosas más nos vale, pero hay que parar a cenar, porque somos turistas y en España no se come tanto, pero estamos con un italiano y con una española convertida, así que la comida es importante, así que paramos a comer.
Una tagliere con prosciutto, salsiccia, ciaiuscolo, pecorino, caciotta alici, ricotta e miele.
Taccù in trippa (cocinado in trippa y luego retirado porque si no era troppo pesante).





En la calle, pasa un buen número de personas disfrazadas, llevando a los locos y borrachos, gritando al cielo que se apiade de ellos. No sé qué ve mal o raro en mí uno de ellos, que me bendice, con palabras en latín.



También vemos obras de teatro, y una zona con puestos de cosas hechas con canapa, cáñamo, como por ejemplo cerveza (que probamos).



Vemos también “la neviera”, una zona en el sótano de una casa en la que hace mucho frío y que en el 1200 rellenaban con nieve para conservar perfectamente y por mucho tiempo los alimentos (il cibo).
A las 23:15h damos por concluida la visita, y salimos por la misma puerta por la que entramos, ya que es la única desde la que sabemos llegar al coche.
Medio dormidas por el trayecto en coche, llegamos a casa de Angelina, ya cenadas, aunque a la cocina, per chiacchierare un po prima di andare al letto.
A la 1, a dormir, a ver qué tal día hace mañana.
A domani!
Vieni, vieni Barbara. Vedi? Un geco, come cuello di Santa Maria della Mole, ma queste sta qui vicino, a due metri!”.


Don Limpio, en Italia, se gana el título de Maestro

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