Nos despertamos pensando ir a la playa, pero al final, ya que me he
quedado en la cama, y que Fabrizio vendrá antes para ver las
motos, no vamos.
Desayuno, llega Fabrizio, me ducho, me visto, luego se ducha y
viste la mamma, y Fabrizio, Tonino, e io, vemos las
motos en la tele de la cocina. Moto 3. Moto GP es más tarde.
A las 12 y un poco, salimos de Giulianova.
Hoy hace mal tiempo.
Hace malo para ir a la playa, y bueno para ir a los centros
comerciales. Por lo tanto todo el mundo hace el mismo recorrido que
nosotros. Es decir, atasco. Atasco, atasco, atasco.
Fabrizio decide coger un atajo, la scorciatoia. Dice
que lo conoce porque de bambino, lo cogía con la mountain
bike. Y no me extraña. Subidas, bajadas, medio asfaltado medio no,
con pinta de no arreglarse desde hace tiempo. Y ni un solo coche.
Damos mucha vuelta, eso es cierto, y Fabrizio nos cuenta que,
muchas de las veces que coge questa scorciatoia, se encuentra
delante el coche que tenía detrás antes de cogerla. Pero bueno, por
lo menos te mueves, y da sensación de avanzar.
Llegamos los primeros a Villa Rosa, al restaurante en el que
tenemos mesa reservada. Se llama Kira', y es de los dueños de
Filù, el restaurante de Alba Adriatica al que fuimos
el otro día. Solo que éste tiene vistas al mar. Está parcialmente
construido en la playa.
Teníamos la mesa reservada para la 1, pero con el tráfico, llegamos
algo más tarde.
El siguiente en llegar es Mirco, que como le digo a la
mamma, como le conocí antes de ayer, ya sé seguro que no es
ningún técnico.
Entramos al restaurante porque llueve, y nos llevan a nuestra mesa.
Cogemos sitio.
Los siguientes en llegar son los hermanos Stefano e Maurizio,
y el hijo de éste último, Filippo. No conozco a ninguno.
Poco después, llegan Dario e Maria Antonia. A ellos sí que
les conozco. De Dario recuerdo incluso su pelo antes de ser
blanco. Nos cuentan que Maria, Miss Abruzzo, mi prima
segunda, no viene porque no ha dormido en casa y está con la ropa de
anoche, sin llaves de casa, y tiene frío. Otro día será.
Una vez todos acomodados, pedimos.
Unos un primo, otros un
secondo, otros las dos cosas, y otros “solo” un
antipasto.
A los que no pedimos antipasto, nos ponen un pequeño
aperitivo. Bueno, a todos menos a Dario e la mamma, que se
olvidan. Avisamos, y la mamma e Dario nos dicen que podemos ir
comiendo.
Cuando ya hemos terminado el aperitivo (antipasto), llegan los
suyos, y uno de más. ¿A que no adivináis a quien le ponen ese que
sobra? ¡Exacto! A la única pelirroja de la mesa (y de la familia).
Los primos de la mamma me deben ver demasiado delgada y
“dejan” que me lo coma yo, que tengo que crecer.
Llega el primero. Comemos mucho. Cantidades súper abundantes. Si
estuviésemos en España habríamos pedido 5 platos diferentes, 9
pequeños vacíos (un por cabeza), habríamos pinchado un poco de
cada uno, y estaríamos servidos. Pero como estamos en Italia,
cada uno lo suyo (aunque si te ofrecen de algún otro, digas sí o
digas no, acabará en tu plato...).
Filippo come los gnocchi di patate. Lo que no le dicen,
es que son alla pescatora, es decir, que en el primer plato,
tienes un segundo plato de pescado y marisco bañado en salsa de
tomate.
Yo pido lo mismo que Maurizio e Mirco: chitarrine allo
scoglio. Es decir, lo mismo que Filippo, un bel piato
de chitarrine, una pasta larga muy muy fina, y un segundo de
mejillones y almejas. Bongole e cozze.
La mamma pide il piatto del giorno. Tagliatelle al limone
con gamberi.
Maria Antonia es la que pide “solo” un antipasto.
Solo que su antipasto tiene truco, porque es una selección de
antipasti freddi e caldi. El llamado Antipasti Kira'.
Es la que empieza antes a comer, y la que más tarde termina.
Comparte con la mamma, que hasta que llega su aperitivo pasa
una bella mezza ora. Desde boquerones en vinagre, hasta una
ostra, pasando por gambas, mejillones, almejas, pescatrice (rape
o pixin), o calamares. Más de 5 y más de 10 antipasti. 20
entre fríos y calientes.
Fabrizio pide su carpaccio di salmone come antipasto, e un
secondo piatto di rana pescatrice al forno con patate (que
también toma Maurizio).
Stefano, pide Tonno scottato alla piastra.
Dario come todo aquello que Maria Antonia no quiere y
con lo que la mamma no puede, y además, une chitarrine
allo scoglio, lo stesso que Mirco, Maurizio, e io.
Cuanto terminamos lo que en mi casa habría sido una
comidameriendacena, llega el postre.
Filippo e io pedimos millefoglie alla crema e nutella.
Fabrizio la crepe con mascarpone e nutella, la misma que tomé
yo en Filù, pero algo más pequeña.
Maurizio e
Mirco, la copa alla crema di amaretto e grand marnier.
La mamma, un po del mio dessert.
Lo dicho, comida ligera.
Llega Georgia con Edoardo, el hijo pequeño de Stefano.
No han venido a comer porque ella se encontraba mal.
Tomamos un café.
Un rato después, llega Maria con su amigo Nicola.
Hablo con ella de quedar un día. De vernos, de salir a bailar (será
porque lo dice ella), de quedar a menudo, hasta para ir a la
spiaggia. Le doy el número spagnolo de la mamma para
hablar por whatsapp. Ella se lo da a Nicola por un problema
con su scheda sim. Hablamos también con Maria Antonia.
Dónde estamos, en qué zona de la playa, a qué altura. Y nos dice
que algún día vendrá a vernos.
Volvemos con Fabrizio al coche, y le devuelvo sus llaves, que
me las había dado nada más llegar por si bebía tanto como para no
poder conducir, pero tras un breve conteo de copas, decide que no ha
bebido tanto, así que guida lui.
Vamos a su casa, a Martinsicuro, a recoger a Ariel, la
perrita de Tania, porque ella ha tenido que salir, y como
vamos a ir a Giulianova, mejor que esté con nosotros, que
sola hasta que Fabrizio regrese a casa.
Una hora para llegar de Martinsicuro hasta Giulianova,
cuando el recorrido no debería pasar de la media hora. Lo mismo, mal
tiempo = más gente con coche. Como en España.
Penny nos recibe (más bien a Fabrizio), como una
matta, pazza, loca.
Tomamos el caffè, y un par de muffins de cioccolato.
Fabrizio se va, al final sin dejar ni a Penny ni a
Ariel, porque lloran cuando se acerca a la puerta.
De nuevo a chiacchierare, yo me salgo un rato a la terraza a
retocar las fotos para que ocupen menos, y así no terminar el
internet de la mamma de una sola sentada.
Llega la hora de la cena, 20h. Huevo cocido, su salsa, puré de
patata, cottoleta, y un pedazo de torta rustica para
compartir. Cena ligerita.
Più chiacchierare, dentro y fuera. Yo sigo con las fotos
hasta que tengo poca carga en el portátil (y hasta que siento el
frío).
Entro a, como no, chiacchierare, que en la cocina no hace ese
frío que si hace fuera.
A las 00:00h, la mamma se despide y yo le sigo. Andiamo al
letto, buona notte!












No hay comentarios:
Publicar un comentario