8:30h. La mamma me dice que
duerma. 9:40h. Es día de tormenta. Me duele la espalda de estar
tumbada, así que, aunque seguiría durmiendo, me levanto.
Para desayuna, café con leche con un
cornetto.
Al terminar, pongo en orden el blog.
Para comer, tenemos gnocchi con
pomodoro e parmiggiano.
Después de comer, más café con más
cornetto.
Vuelvo de nuevo a ponerme con el blog,
y también hablo con Maria por whatsapp. Hablamos de quedar
mañana para ir a un evento en no sabe dónde, y cuando le digo que
vale, me dice que si podemos mejor quedar hoy, que mañana dan
lluvia. También vale. Ok, dice que me vendrán a recoger a las 19h.
Salimos la mamma e io a dar un
paseo, y pasamos por Conad, para “ver qué se cuece”.
Compramos amarene in sciroppo de amarena, una cereza dulce,
con su sirope con sabor a piruleta, que le gusta mucho a la mamma,
que hubo una vez en Lidl en España, y que nunca mais. A mí
me llaman la atención las mini sandías, y el precio de las mini
sandías de éste país. Y a mí sin gustarme la sandía (cocomero,
anguria).
De vuelta a casa, alargamos el paseo
por el lungomare, pero en lugar de en dirección Tortoreto,
en dirección contraria. Vemos un cartel que pone que hay wifi
gratis, y lo buscamos. Pide el numero de teléfono, cosa que no nos
gusta mucho, pero decidimos fiarnos. Efectivamente, es gratuito.
Puedes usarlo un máximo de 4 horas al día. Igualito que en los
aeropuertos...
Volvemos a casa, pero parece que no han
nadie, porque no abren.
Al rato, alguien abre la puerta de
abajo. Subimos al descansillo, pero efectivamente, no hay nadie.
Esperamos a que llegue Angelina, que ya nos había avisado de
que se iría a comprar.
Llega Angelina, cargada, y
corriendo. Se preocupa al ver que hemos tenido que esperar en el
descansillo, y abre corriendo la puerta.
Entramos todas en casa, y llama
Maria Antonia. Cuando decido qué ropa me voy a poner, y le estoy
diciendo a la mamma que voy a pasar a la ducha, me dice que no
con la cabeza. Lo siguiente que le dice a Maria Antonia es “no
te preocupes, a Bárbara no le importa. Ya se verán otro día”.
Resulta que en Alba Adriatica
está cayendo una tormenta de tres pares de narices. Dice que está
también granizando, con bolitas del tamaño de garbanzos. Que no
deja a Maria ir hasta el pueblo ese que está a más de una
hora, pero que quiere venir aunque sea a Giulianova a tomar
algo. Deciden entre madres que mejor que no, y menos mal.
Miramos por la ventana, y vemos una
nube negrísima acercándose. Empieza a llover. Muy sutil, cuatro
gotas. Cerramos los ojos, los volvemos a abrir, y se desata el
diluvio universal.
Un pobre señor con su bicicleta tiene
que dejarlo por imposible, bajándose de ella y cobijándose en un
portal.
Dos jóvenes corren, en bañador y con
chanclas, hacia Sisa,
el súper, para resguardarse.
Por aquí no llevan paraguas. No
suelen. Porque las lluvias tardan medio segundo. Cuando quieres darte
cuenta, ya ha pasado. Estás calado hasta los topes, y no sabes muy
bien por qué.
Angelina recuerda que tiene la
ropa tendida. Salimos las tres a descolgarla. Empapadas es poco. La
mamma hasta se cambia de camiseta. Y eso que a nosotras nos caía
el agua de rebote...
En fin, que menos mal que hoy no
quedamos.
Cuando se calma un poco la cosa,
aparece Tonino. Había bajado a por las llaves del coche, que
estaban dentro del coche, porque al final Angelina había ido
a hacer la compra a pie, y le ha pillado la tormenta. Se ha quedado
en el coche, viendo el agua caer, escuchando el coche como si se
fuese a desintegrar, y cuando ha visto que ya no había peligro, y
solo entonces, ha salido del coche, y ha subido a casa para
contárnoslo.
Llaman al telefonillo. Es Fabrizio.
Hoy vienen él y Patricia a cenar. Y Penny e Ariel.
Patricia está de camino. Con la
lluvia se colapsa el sottopasaggio y todo Giulianova se
queda parado, porque el único modo de salir es por el puente de
cerca de casa, y está regulado por un semáforo infinito. Por eso
Patricia tarda en llegar.
Fabrizio e io salimos a pasear
con Penny e Ariel, hasta que llega Patricia. Yo me
encargo de que no se le suban encima. Patricia me recuerda
como la pelirroja que medía tres palmos, y me dice lo típico, que
cuanto he crecido.
Para cenar tenemos mozzarella,
pomodoro, e uovo sodo (duro).
De postre, ciambellone di
cioccolato.
Chiacchieriamo, vemos el
teletexto (se hace mucho por aquí, ver el teletexto en lugar de la
tele), chiacchieriamo, juego alguna que otra partida al
solitario, se van Patricia, Fabrizio, Penny, e Ariel, y los
que quedamos, seguimos con la chiacchiera.
Tras un rato, la mamma e io andiamo
a la camera. Creo una copia de seguridad de las fotos y vídeos
de la cámara y el móvil hasta el día de hoy. Pongo el diario al
día, por fin, y tan al día, que me temo que no me durará el mismo
diario para todo el viaje.
Mañana me pondré a actualizar el
blog, a ver si un día de estos, consigo pillarme.
Nos vamos a dormir, a ver qué tal día
hace mañana. Esperemos que meglio que oggi!
A domani!








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