Al final hemos intentado amanecer “pronto” (10:30h) para dar un
paseo, pero como Alfonso duerme en el salón, lo único que
hemos podido adelantar (al menos la mamma), ha sido la
doccia.
Hemos tenido que esperar para desayunar, que he desayunado
“probablementeyasabéisqué” con la mamma. Sí, hoy no he
desayunado sola.
Al terminar, un rato fuera, que corre un poco de aire (aunque haya
unos maravillosos 35º a la sombra), y luego a la ducha, que con éste
calor, la verdad es que se agradece.
Cuando termino esperamos a ver qué hace Alfonso, y recogemos
las cosas porque al final no hay paseo. Nos vamos al Eur.
Llegamos antes de la 1, así que pongo a cargar las imágenes del
tercer día, que con un poco de suerte, para antes de comer puedo
colgar el post... Ecco!
“Penette alla pecorara abruzzese”. Macarrones pequeños
con queso de oveja, azafrán (zafferano), y pancetta.
Un plato típico de los pastores del Abruzzo. A mí me
recuerda a la pasta a la carbonara, aunque lo que parece ser huevo,
es el queso.´
De postre, pesca e cocomero, pero yo solo como pesca.
Al rato de terminar, me pongo manos a la obra con el cuaderno, y
cuando termino de ponerlo al día... arriva il caffè!
Continúo con el día siguiente en el blog, pero cuando nos ponemos
en marcha para irnos a pasear, me falta subir más de 20 fotos, así
que lo guardo, y nos vamos.
Llegamos al Circo Massimo, lugar en el que se hacían las
carreras de cuádrigas. Un “descampado” de 800m de largo con un
recorrido de 1km y 600m (ahí es nah).
Continuamos hacia la bocca della verità, aunque cuesta entrar
a hacerse una foto con ella, así que sin foto.
Después, decidimos ver otra parte de Roma: el barrio ebreo
(il getto ebraico), lleno de restaurantes de comida kosher.
Luego cruzamos a l'isola tiberina, una isla que se formó en
medio del Tíber, en la que se construyó.
Cuando cruzamos por el puente que nos lleva a ella, vemos unos
puestos callejeros de bolsos, y sin saber por qué, ya que no decimos
palabra alguna, todos los negritos que los llevan nos hacen la misma
pregunta: “Eh, eh, oye... ¿Cuánto cuesta en España?”. Todos –
y cada uno – de los puestos.
Atravesamos el Campo de Fiori, una plaza en la que, intuyo, se
hará algún tipo de fiesta floral, porque lo que es hoy, no tiene
ninguna.
También vemos de nuevo el puente Sisto, pero desde el lado
contrario de aquel que vimos ayer.
Como lugares súper conocidos que visitamos hoy está, en primer
lugar, la Piazza Navona. El lugar favorito de Roma de
la mamma.
En segundo lugar, el Panteón de Agripa, donde nunca entra agua
cuando llueve.
Cerca de allí (muy muy cerca), está, según Alfonso, la
mejor heladería de Roma.
El helado está buenísimo, así que probablemente sí que sea la
mejor de Roma. No lo sé, porque de momento es el único que he
probado (al menos esta vez). Lo que sí que sé, es que es la que más
sabores tiene.
No he hecho fotos, si no vídeos, así que para ver la heladería por
dentro habrá que esperar a que Tant Pis (Angy) suba vídeos. Eso sí,
envidias a parte, aquí os dejo unas fotos de nuestros helados. El
mío: Mora, Mela Verde, e Cioccolato al Latte.
Si no persigo al que me atiende, me pone Cioccolato all'arancia.
También por La chiesa de San Luigi dei Francesi, donde estaban dando una
misa en francés, y ponía por todos lados que no se aceptaban
visitas, por lo que no hay fotos.
Y llegamos a “la Curia del teatro de Pompeyo”, el lugar,
actualmente lleno de gatos, donde fue asesinado Giulio Cesare.
Para volver al coche desde allí, subimos las escaleras del
Campidoglio, pasamos por el mirador desde el que se ve el foro
romano, y Alfonso hace muchas fotos, porque son las 20:30h y
dice que es la mejor luz para fotografiar Roma.
De vuelta por callejones donde Alfonso dice que están las
casas más caras de Roma (y los pisos), y donde también hay
un hotel con una exposición de ropajes de gladiadores en la entrada,
llegamos de nuevo al Circo Massimo, aunque como es de noche no
se ve, y de nuevo lo que he hecho, son vídeos.
Ya en el coche, vamos a recoger a Rita, aunque no entramos al
hospital porque para tener permiso deberíamos ir con ella, así que
esperamos en los alrededores.
Cuando sale, sube a la parte de atrás del coche, ya que voy de
copiloto, y ponemos rumbo al Eur para cenar.
La mesa está puesta, pero la cena aun no está lista, así que
enciendo internet y le enseño las fotos del helado que nos hemos
tomado a su salud, a mi abuelita Aída.
De cena tenemos “insalata con cetriolo, burrata, e fritatta di
zuchine”.
De postre... Síiii... No, hoy hay melón, como el del otro día.
Verde por fuera y naranja por dentro. Y cuando creemos que ya hemos
terminado: ¡Tiramisú!
Al terminar de cenar, como es tarde, nos vamos a Marino casi “de
seguido”, y al llegar a casa la batería del portátil me da para
pasar las fotos y vídeos de la cámara y el móvil al ordenador,
pero no para hacer una copia en el disco duro. La haré mañana,
porque en la habitación no tengo ladrón para poder conectar mi
ordenador, que tiene enchufe grande, y en el salón ya tienen hecha
la cama para irse Rita pronto a dormir. Tampoco puedo escribir esto
porque la mamma está cansada y ya ha apagado la luz... Así que
nada, si faltan cosas (que seguro que faltan), es porque he dejado
que mi cabeza “resetee”.












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