martes, 4 de agosto de 2015

Día 3

Empiezo el día desayunando sola, porque son las 10:30h y la única que permanece dormida soy yo.
Me tomo mi cacao con leche fría (y azúcar), pruebo las galletas aunque no me apasionan, y vuelvo a mis corn flakes, que esos nunca fallan (sobre todo si, como ya he dicho, añades azúcar).
Me ducho, me embadurno en crema solar, organizo un poco la habitación, me vuelvo loca buscando los antiestamínicos para la alergia al sol, los encuentro, y elijo los sketchers como calzado para el día de hoy, ya que ayer las sandalias no estuvieron mal, pero mi dolor de pies puede deberse en parte a ellas. Las dejo para la playa.

Cuando me siento en la mesa del comedor para escribir todo esto, el radar de “hai finito?”, o “sei pronta?” se enciende, y recojo todo para irnos a pasear. “Per andare a fare un giro cuà”.
Grabo poco (el árbol genial que hace de sombrilla, tanto de garaje como de azotea, de lo bien cuidado y tratado que está), y nos sentamos en un banco a charlar (chiaccherare).
Después cogemos agua de la fuente, y de vuelta a casa de Alfonso y Rita, que resulta que está más cerca de lo que pensaba.
Subimos, y tras un rato en la terraza, y otro entre el salón y nuestra habitación (en un intento desesperado de huir del calor sofocante), llega (arriva) Francesco, y ponemos la mesa entre mi madre y yo.
Bucatini alla Amatriciana (Amatrice, ciudad del Lazio).


Para picar, Salamella dolce con panecillos (crackers) al pomodoro e parmigiano.
De postre melocotón (pesca), y para terminar un café solo con azúcar. Probablemente sin ese café no aguantaría, entre el calor y el cansancio... zZzz...
Alfonso y Francesco ven la TV, así que me pongo con el ordenador y paso éste “diario de a bordo” a limpio para actualizar el blog (y no me engaño, también para hacer que a mi padre y abuelita le lleguen nuestras andaduras por las italias, aunque sea con días de retraso...).
Tras terminar de pasar a limpio y explicar a Alfonso como utilizo el disco duro externo (que no necesito borrar las cosas del ordenador, que puedo sobrescribir lo que guarde en el disco si modifico algún archivo, como por ejemplo un word, etc.), nos ponemos en marcha y “tutti i cinque andiamo a prendere la macchina”.
Ponemos rumbo (aunque no lo sabemos hasta que llegamos) a Genzano, “la città infiorata, famosa per il pane” (y por la fiesta que hay a mediados de junio, en la que se llena de flores, como en algún que otro pueblo o ciudad de España, la escalinata que lleva a la iglesia).



La brisa fría que entra en el coche por esta zona se agradece. Y mucho.
Sin bajar del coche para haber visto Genzano, llegamos a Nemi, un pueblo (paese) famoso por sus fresas (fragole), donde damos un paseo y comemos una “tortina ai frutti di bosco”.




En Nemi el agua está bien fría (en todas y cada una de sus fuentes), y el viento (la brisa), es bien agradable.











Subimos de nuevo al coche, esta vez de vuelta, y paramos en Ariccia, pueblo que antes pasamos sin ver, en el que mi madre estuvo el fin de semana pasado con ellos, y del que es típica “la porchetta”. No la probamos porque cenamos en casa.






Por último cogemos el coche (la macchina) ya de vuelta a casa, pasando por el lago de Castel Gandolfo, zona famosa porque, al menos hasta que llegó el Papa Francisco, todos los Papas veraneaban allí. Incluso Juan Pablo II se hizo una piscina para él.


Ya en casa, con la cena preparada para meter al horno, ponemos la mesa (apparecchiamo la tavola) mia mamma e io, que con la tontería de aprender la lección, por una vez, nos dejan hacerlo.
Como primer plato tenemos Saltimboca alla Romana, acompañado de zucchine al forno.


Para picar después de cenar, nos sacan quesos y spek (o speck), que es del estilo del jamón serrano pero no es español, y es más alemán que italiano. Pero no es el que venden a los turistas, ese lo “desgrasan”. Éste está completo, no lo venden en cualquier lado, es especial. Tiene toda su grasa.
De postre melone, pero no cualquier melón: melone retato. El francés. El que es naranja por dentro y verde por fuera. Pero no el que es liso. No, el bianco tampoco. Sí, ese, “quello che si mangia con il prosciutto”.
De nuevo a pasar a limpio.
No puedo con el calor. Además hoy me han picado los mosquitos. Y me he descalzado al llegar a casa porque los zapatos me han hecho daño (sí, sí, las skechers con memory foam) y creo que han aprovechado para acribillarme los dedos de los pies. Así que solo quiero tomarme mi pastilla del sol, y caer rendida a dormir. Que mañana será otro día.

(Si parezco, por lo que lees, repetitiva, es porque escribo todo lo que me dicen, y aquí se repiten mucho, digamos que son... muy, muy, muy insistentes. Lo hago, ya sabes, por eso que dicen de “para que te sientas como si estuvieras aquí”).


Alla fine no ha sido “solo” la pastilla y a dormir, porque no se me ha ocurrido otra cosa que ponerme a hacer una copia de seguridad del móvil en el ordenador, para poder borrar todas las fotos de whatsapp sobre todo, y como mi portátil tarda en calcular cuanto tardará en completar la acción, y dentro de la casa hace calor, y en la terraza también pero al menos con brisita, salgo a “chiaccherare” con la mamma e Alfonso. Cuando el ordenador termina (unos 40 minutos después) enseño a Alfonso lo que hago, y también el Photoshop CS6, para que lo vea (él tiene el CS4). Y luego sí, ya, por fin, a dormir. Solo son las 2:00h.

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