Empiezo el día
desayunando sola, porque son las 10:30h y la única que permanece
dormida soy yo.
Me tomo mi cacao
con leche fría (y azúcar), pruebo las galletas aunque no me
apasionan, y vuelvo a mis corn flakes, que esos nunca fallan (sobre
todo si, como ya he dicho, añades azúcar).
Me ducho, me
embadurno en crema solar, organizo un poco la habitación, me vuelvo
loca buscando los antiestamínicos para la alergia al sol, los
encuentro, y elijo los sketchers como calzado para el día de hoy, ya
que ayer las sandalias no estuvieron mal, pero mi dolor de pies puede
deberse en parte a ellas. Las dejo para la playa.
Cuando me siento en
la mesa del comedor para escribir todo esto, el radar de “hai
finito?”, o “sei pronta?” se enciende, y recojo todo
para irnos a pasear. “Per andare a fare un giro cuà”.
Grabo poco (el
árbol genial que hace de sombrilla, tanto de garaje como de azotea,
de lo bien cuidado y tratado que está), y nos sentamos en un banco a
charlar (chiaccherare).
Después cogemos
agua de la fuente, y de vuelta a casa de Alfonso y Rita,
que resulta que está más cerca de lo que pensaba.
Subimos, y tras un
rato en la terraza, y otro entre el salón y nuestra habitación (en
un intento desesperado de huir del calor sofocante), llega (arriva)
Francesco, y ponemos la mesa entre mi madre y yo.
Bucatini alla Amatriciana
(Amatrice, ciudad del
Lazio).
Para
picar, Salamella dolce
con panecillos (crackers) al pomodoro e parmigiano.
De
postre melocotón (pesca),
y para terminar un café solo con azúcar. Probablemente sin ese café
no aguantaría, entre el calor y el cansancio... zZzz...
Alfonso
y Francesco ven la TV,
así que me pongo con el ordenador y paso éste “diario de a bordo”
a limpio para actualizar el blog (y no me engaño, también para
hacer que a mi padre y abuelita le lleguen nuestras andaduras por las
italias, aunque sea con días de retraso...).
Tras
terminar de pasar a limpio y explicar a Alfonso
como utilizo el disco duro externo (que no necesito borrar las cosas
del ordenador, que puedo sobrescribir lo que guarde en el disco si
modifico algún archivo, como por ejemplo un word, etc.), nos ponemos
en marcha y “tutti i cinque andiamo a prendere la
macchina”.
Ponemos
rumbo (aunque no lo sabemos hasta que llegamos) a Genzano,
“la città infiorata, famosa per il pane”
(y por la fiesta que hay a mediados de junio, en la que se llena de
flores, como en algún que otro pueblo o ciudad de España, la
escalinata que lleva a la iglesia).
La brisa fría que
entra en el coche por esta zona se agradece. Y mucho.
Sin
bajar del coche para haber visto Genzano,
llegamos a Nemi, un
pueblo (paese) famoso
por sus fresas (fragole),
donde damos un paseo y comemos una “tortina ai frutti di
bosco”.
En
Nemi el agua está
bien fría (en todas y cada una de sus fuentes), y el viento (la
brisa), es bien agradable.
Subimos
de nuevo al coche, esta vez de vuelta, y paramos en Ariccia,
pueblo que antes pasamos sin ver, en el que mi madre estuvo el fin de
semana pasado con ellos, y del que es típica “la
porchetta”. No la probamos
porque cenamos en casa.
Por
último cogemos el coche (la macchina)
ya de vuelta a casa, pasando por el lago de Castel
Gandolfo, zona famosa porque, al
menos hasta que llegó el Papa Francisco, todos los Papas veraneaban
allí. Incluso Juan Pablo II se hizo una piscina para él.
Ya en
casa, con la cena preparada para meter al horno, ponemos la mesa
(apparecchiamo la tavola)
mia mamma e io, que
con la tontería de aprender la lección, por una vez, nos dejan
hacerlo.
Como
primer plato tenemos Saltimboca alla Romana,
acompañado de zucchine al forno.
Para
picar después de cenar, nos sacan quesos y spek (o speck),
que es del estilo del jamón serrano pero no es español, y es más
alemán que italiano. Pero no es el que venden a los turistas, ese lo
“desgrasan”. Éste está completo, no lo venden en cualquier
lado, es especial. Tiene toda su grasa.
De
postre melone, pero no
cualquier melón: melone retato.
El francés. El que es naranja por dentro y verde por fuera. Pero no
el que es liso. No, el bianco
tampoco. Sí, ese, “quello che si mangia con il
prosciutto”.
De nuevo a pasar a
limpio.
No puedo con el
calor. Además hoy me han picado los mosquitos. Y me he descalzado al
llegar a casa porque los zapatos me han hecho daño (sí, sí, las
skechers con memory foam) y creo que han aprovechado para
acribillarme los dedos de los pies. Así que solo quiero tomarme mi
pastilla del sol, y caer rendida a dormir. Que mañana será otro
día.
(Si
parezco, por lo que lees, repetitiva, es porque escribo todo lo que
me dicen, y aquí se repiten mucho, digamos que son... muy, muy, muy
insistentes. Lo hago, ya sabes, por eso que dicen de “para que te
sientas como si estuvieras aquí”).
Alla
fine
no ha sido “solo” la pastilla y a dormir, porque no se me ha
ocurrido otra cosa que ponerme a hacer una copia de seguridad del
móvil en el ordenador, para poder borrar todas las fotos de whatsapp
sobre todo, y como mi portátil tarda en calcular cuanto tardará en
completar la acción, y dentro de la casa hace calor, y en la terraza
también pero al menos con brisita, salgo a “chiaccherare”
con la mamma e
Alfonso.
Cuando el ordenador termina (unos 40 minutos después) enseño a
Alfonso
lo que hago, y también el Photoshop CS6, para que lo vea (él tiene
el CS4). Y luego sí, ya, por fin, a dormir. Solo son las 2:00h.









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