miércoles, 5 de agosto de 2015

Día 4

 Amanezco a las 6. Me pican las piernas. 6.10. 6.20. 6.35. 7.00. 7.15. 7.25. 7.40. 7.55. 8.10. Me echo la crema para picaduras. 9.30. Esta es la única vez que non c'e la mamma en la cama. Hasta las 10, me digo. 10.30. 11.00. 11.30. Venga, va, a desayunar. Cacao y corn flakes. Café no.
A la ducha y a embadurnarme de crema solar. Estoy lista. Hoy vamos al Eur a comer, así que me llevo el portátil para poder actualizar (finalmente) el blog.

Antes de ir hacia el Eur, avanzamos unos 20 metros con el coche. Alfonso se baja para comprar el pan. Después al supermercado, esta vez para comprar helado. También se baja solo Alfonso.
En la entrada del súper están los típicos negritos que te ofrecen ayuda con la compra, que aquí además, si quieres, te venden calcetines.



Ahora sí, tenemos los helados, vamos de vuelta a casa a dejarlos, que con el calor que hace, como los llevemos al Eur llega sopa de frutas.
Rumbo al Eur, de camino pasamos por dos cruces... no diré peligrosos, diré... extraños.


Al llegar, la mesa está ya puesta (como parece ser costumbre). Solo queda esperar a que llegue Rita de trabajar a las 3, y es la 1.
Pido permiso para usar internet, y me pongo con el blog.
Explico a Alfonsocome va quello del blog”, que es gratis, que para encontrarme quizá necesites el link porque si no no aparezco, que si buscas unapelirrojaen... no salgo yo, salen cosas... muchas cosas; etc.
Miro el móvil. Mar se ha puesto mi rasta. Tengo que preguntarle si se nota que es pelirroja, o mis tres años de cultivo no han servido para nada...
Angy me ha dado los buenos días a las 10, y le contesto casi a las 15h...
Me da tiempo a añadir las fotos al post del domingo (la domenica), a colgarlo en el blog, y sentarme para comer, que acaba de llegar Rita.
El plato en español se llamaría “Cintas con atún, tomate natural, aceitunas negras, y alcaparras”, pero tengo que preguntarle a Francesco el nombre en italiano, que seguro que suena mejor.
Si chiama Pasta al tonno”. Nada raro, pero con mejor sonido que en español. Más dulce, más suave, menos “bruto”.


De postre un melocotón, como viene siendo costumbre, y los demás comen sandía.
Me pongo de nuevo con las fotos para poder hoy el lunes al blog, y me sirven el café, hoy sin azúcar y con anís.
Me gusta, pero lo prefiero con azúcar.
Tras un rato largo, nos ponemos en marcha para salir. Francesco, en cambio, se queda en casa, como es costumbre, y nos dice que de cena tendremos pescado.
Cogemos el coche y ponemos rumbo, aunque no lo sabemos hasta que llegamos (los primos de mi madre son hombres de costumbres), al Trastevere, donde hay muchas líneas de tranvía (tram), muchos puestos ambulantes, y muchos mosquitos (zanzare).









¿Cosas interesantes que he aprendido hoy?:
  • Existe un “ámbar” para los peatones, y dura de medio a un minuto.
  • Las paredes lisas no existen. Siempre pueden decorarse con vírgenes, o con plegarias y rezos, o con ambas dos.
  • El parking para las motos es gratis, porque es blanco, y el azul de los coches debes pagarlo, aunque los que lo delimitan no se hayan, digamos, ganado el sueldo, y no lo hayan hecho de todo bien.

  • No hay nada mejor que la buena (y sencilla) publicidad.



Seguimos nuestro paseo:
Basilica di Sta. Maria in Trastevere.







Chiesa Sta. Cecilia (no confundir con el conservatorio, que ese está en “Roma Roma”), que cierran justo cuando nos vamos.



Pizza Bianca alla Via del moro, nell fornoLa Renella, pizza e pane”. Que tiene también un mini-bar para perros.





Hoy también he aprendido otra cosa: Sé cómo llevar la Canon sin las manos. Es un buen trípode, ¡y soy yo!



Puente “sisto”, sul Tevere (Tíber), y de vuelta al coche.






Bar con unas antorchas que están quemando la enredadera que cubre todo el edificio, donde tocan y cantan músicos la canción de “Volarè”.



En el Eur, en casa de Francesco, nos espera la cena.
Sgombro (caballa) con Ratatouille (de llevar también zucchero, sería Caponatta).


De postre lo de siempre (melocotón), y tras preguntar cuándo nos iríamos (Rita se queda en el Eur porque “domani lavora a Roma”) y contestarme que “quando vuoi”, decido terminar con el día de ayer del blog para poder ponerlo visible.
A las 23.10h ponemos rumbo a Marino, esta vez yo de copiloto (aunque no sepa guiar a Alfonso), y al llegar a casa pijama, escribir el día de hoy para no olvidarlo (si duermo sin escribirlo, mi mente resetea), un rato de chiaccherare, la pastilla del sol, y a dormir.
Profundamente, además. Que mañana Rita lavora verso le dieci, y tengo “toda la mañana libre”.

Buona notte, e a domani!

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