lunes, 3 de agosto de 2015

Día 2

Desayuno cacao (sí, sí, cacao puro y duro) con muuuuucho azúcar, leche, y corn flakes.
Damos un paseo por Marino (el pueblo (en italiano, “paese”) de Rita e Alfonsomia mamma, Rita, e io, y al volver a casa nos espera Alfonso poco más que con las llaves en la mano para coger el coche y poner rumbo al Eur, barrio de Roma donde hace mucho, mucho, mucho calor, a comer a casa de Francesco.

De menú tenemos “Pappardelle alla Francesco” (Funghi porcini (boletus) con carne di vitello (ternera), piselli (guisantes), e prezzemolo (perejil).


De postre cocomero o anguria (sandía) que yo no tomo, así que pesca o albicocca para mí (melocotón o albaricoque).
En la sobremesa, con un café, hacemos una lista de diferentes formas de hablar.
Hablar, en general, de cosas serias o no, sería “parlare”.
Cotillear, en el sentido de chivarse de alguien, sería “fare la spia, essere spiona”.
Charlar o parlotear, de cualquier cosa, sería “chiaccherare”. “Chiacchera” significa también “labia”: “Con la sua chiacchera incanta a tutti”.
Por otro lado, decir chorradas, tonterías, bobadas, o estupideces, sería “cazzeggiare” (aunque no sea eso lo que sale si le das a traducir del italiano en el google translate...)
Sigue haciendo calor.
Después de la charla, me conecto al wifi, y veo facebook. Maldita adicción.
No hay nada nuevo, pero voy a darle a refrescar, no vaya a ser... No, mejor cierro... Pero inmediatamente después, casi como un acto reflejo, vuelvo a abrirlo. Venga, va, que cierro.
Ahora instagram... ¡Una hora pegada al móvil!
15% de batería, así que paro. Intento instalar Photoshop CS6 en el portátil de Alfonso, pero no hay manera, así que escribo todo lo que tengo en mente, antes de que se me olvide.
Cuando quieran estoy lista para salir a nutrirme de recovecos y monumentos romanos. ¡A ver con qué nos sorprenden!
Tenemos la suerte de que Rita trabaja en un hospital del centro como enfermera, así que tenemos aparcamiento privilegiado, vigilado, ¡y gratuito!
¿Lo primero que visitamos? Il Colosseo, aunque solo por fuera. Mi amor platónico. Me lo están cambiando, lleno de andamios, y le están poniendo una estación de metro (metropolitana) delante, pero me gusta igual.














Siguiendo el paseo está I fuori romani (y alguna "cosa" más).










Más adelante, La luppa capitolina, Romulo e Remo.





De nuevo el foro romano, esta vez desde "el mejor sitio para poder verlo", como aconseja Alfonso, que es fotógrafo.








Il Campidoglio (y las escaleras en las que me dejaron Francesco y Alfonso cuando vine con el instituto, pero no con el Jaime Ferrán, no... ¡Con el Carmen Martín Gaite!).











Vuelta por la zona, vemos Piazza Venezia, tres o cuatro "cosas" más, y volvemos al coche (tras varios parones, porque el calor, la sed, y el dolor de pies, ¡no son normales!) pasando de nuevo por el Coliseo, que con la luz anaranjada del atardecer, es otro distinto.

































De vuelta al Eur, la cena nos espera, porque Francesco, que no ha venido con nosotros, ha estado cocinando para nosotros.
Ensalada de judías, patata, cebolla, tomate, lechuga, y maíz; con huevo cocido y atún a parte. Salsas: Ketchup, mayonesa, mostaza, salsa picante, y salsa barbacoa (cuando se acaba el ketchup).
De beber, una birra a compartir, y después una segunda. De postre, melocotón.
Al reposar nos morimos de calor, pero no podemos encender el ventilador porque Rita está delante, le duele el cuello, y “le fa male”.
Veo facebook y escribo a Angy. Volvemos a casa de Alfonso y Rita. Intento grabar pero se me apaga la cámara. Al llegar a casa busco dónde conectarla, pero antes hago copias. Una en el disco duro, otra en el portátil. Tanto de la cámara como del móvil. Ahora ya puedo borrar fotos y vídeos sin preocuparme.
He decidido que a partir de mañana grabo para Tant Pis con el móvil en lugar de con la Canon. Bajará la calidad, pero pasear por Roma es cansado, con calor es agobiante, con peso (una Canon 600D que encima tiene correa antideslizante que me hace pasar aun más y más calor) es desesperante, y para colmo mi brazo en conjunto con mi objetivo pisapapeles 18-55mm no llegan a sacar más que mi cara con un ligero fondo que bien podía ser París, Praga, Roma, que mi pueblo. Lo dicho, en resumen: me cambio al móvil.


Así que nada, a dormir y mañana, vayamos a donde vayamos, si que quedará documentado en forma de vídeo, no solo con fotos.

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