Desayuno cacao (sí, sí, cacao puro y
duro) con muuuuucho azúcar, leche, y corn flakes.
Damos un paseo por Marino (el pueblo (en
italiano, “paese”) de Rita e Alfonso) mia mamma, Rita, e io, y al
volver a casa nos espera Alfonso poco más que con las llaves
en la mano para coger el coche y poner rumbo al Eur,
barrio de Roma donde hace mucho, mucho, mucho calor, a comer a
casa de Francesco.
De
menú tenemos “Pappardelle alla Francesco”
(Funghi porcini
(boletus) con carne di vitello
(ternera), piselli
(guisantes), e prezzemolo
(perejil).
De postre cocomero
o anguria (sandía)
que yo no tomo, así que pesca
o albicocca para mí
(melocotón o albaricoque).
En la sobremesa,
con un café, hacemos una lista de diferentes formas de hablar.
Hablar,
en general, de cosas serias o no, sería “parlare”.
Cotillear,
en el sentido de chivarse de alguien, sería “fare la
spia, essere spiona”.
Charlar
o parlotear, de cualquier cosa, sería “chiaccherare”.
“Chiacchera”
significa también “labia”: “Con la sua chiacchera
incanta a tutti”.
Por
otro lado, decir chorradas, tonterías, bobadas, o estupideces, sería
“cazzeggiare”
(aunque no sea eso lo que sale si le das a traducir del italiano en
el google translate...)
Sigue haciendo
calor.
Después de la
charla, me conecto al wifi, y veo facebook. Maldita adicción.
No hay nada nuevo,
pero voy a darle a refrescar, no vaya a ser... No, mejor cierro...
Pero inmediatamente después, casi como un acto reflejo, vuelvo a
abrirlo. Venga, va, que cierro.
Ahora instagram...
¡Una hora pegada al móvil!
15% de
batería, así que paro. Intento instalar Photoshop CS6 en el
portátil de Alfonso,
pero no hay manera, así que escribo todo lo que tengo en mente,
antes de que se me olvide.
Cuando quieran
estoy lista para salir a nutrirme de recovecos y monumentos romanos.
¡A ver con qué nos sorprenden!
Tenemos
la suerte de que Rita
trabaja en un hospital del centro como enfermera, así que tenemos
aparcamiento privilegiado, vigilado, ¡y gratuito!
¿Lo
primero que visitamos? Il Colosseo,
aunque solo por fuera. Mi amor platónico. Me lo están cambiando,
lleno de andamios, y le están poniendo una estación de metro
(metropolitana)
delante, pero me gusta igual.
Siguiendo
el paseo está I fuori romani (y alguna "cosa" más).
Más adelante, La luppa capitolina, Romulo e Remo.
De nuevo el foro romano, esta vez desde "el mejor sitio para poder verlo", como aconseja Alfonso, que es fotógrafo.
Il Campidoglio (y las
escaleras en las que me dejaron Francesco
y Alfonso cuando vine
con el instituto, pero no con el Jaime Ferrán, no... ¡Con el Carmen
Martín Gaite!).
Vuelta
por la zona, vemos Piazza Venezia, tres o cuatro "cosas" más, y volvemos al coche (tras varios parones, porque el calor, la sed, y
el dolor de pies, ¡no son normales!) pasando de nuevo por el Coliseo, que con la luz anaranjada del atardecer, es otro distinto.
De
vuelta al Eur, la cena
nos espera, porque Francesco,
que no ha venido con nosotros, ha estado cocinando para nosotros.
Ensalada de judías,
patata, cebolla, tomate, lechuga, y maíz; con huevo cocido y atún a
parte. Salsas: Ketchup, mayonesa, mostaza, salsa picante, y salsa
barbacoa (cuando se acaba el ketchup).
De beber, una birra
a compartir, y después una segunda. De postre, melocotón.
Al reposar nos
morimos de calor, pero no podemos encender el ventilador porque Rita
está delante, le duele el cuello, y “le fa male”.
Veo facebook y
escribo a Angy. Volvemos a casa de Alfonso y Rita.
Intento grabar pero se me apaga la cámara. Al llegar a casa busco
dónde conectarla, pero antes hago copias. Una en el disco duro, otra
en el portátil. Tanto de la cámara como del móvil. Ahora ya puedo
borrar fotos y vídeos sin preocuparme.
He decidido que a
partir de mañana grabo para Tant Pis con el móvil en lugar de con
la Canon. Bajará la calidad, pero pasear por Roma es cansado, con
calor es agobiante, con peso (una Canon 600D que encima tiene correa
antideslizante que me hace pasar aun más y más calor) es
desesperante, y para colmo mi brazo en conjunto con mi objetivo
pisapapeles 18-55mm no llegan a sacar más que mi cara con un ligero
fondo que bien podía ser París, Praga, Roma, que mi pueblo. Lo
dicho, en resumen: me cambio al móvil.
Así que nada, a
dormir y mañana, vayamos a donde vayamos, si que quedará
documentado en forma de vídeo, no solo con fotos.

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