domingo, 2 de agosto de 2015

Día 1 (medio, en realidad)

Comienza el viaje, ¡y qué viaje! Un mes entre Roma y Giulianova. Ciudad turística y playa cristalina.
Mi padre me ha invitado (solo a mí porque la mamma ya está en Italia, Julia anda por Zaragoza, y Marta está trabajando) a más de un par de cervezas, y tras eso y una siesta frente a la tele, y deshacer y rehacer la maleta, ponemos rumbo al aeropuerto.
Llegamos bien. T4, sin peajes. Parking “D”, y andando a facturación.


Como ahora te la haces tú mismo, maleta de 22.0kg que “ni miran” y mandan “p'a dentro” (sin asegurarse de si he puesto o no bien los códigos, que menos mal que vi cómo se lo hizo la azafata a mi madre el pasado 21 de Julio: una pegatina en cada uno de los tres lados que quiera elegir, y el código grande colgado del asa lateral).
Paso el control, que aunque es pronto, con tres cervezas cada uno encima ya tenemos bastante (aunque ambos dos hayamos reposado un rato), y espero, mientras me dirijo hacia las puertas HJK, a que salga exactamente la puerta de embarque del vuelo a Fiumicino.


Tras un rato sentada en la zona de espera de la puerta K62, me coloco en el grupo 2, ya que vuelo con Iberia, y en principio se respeta el orden de grupos.
A menos 5, en lugar de menos cuarto, comienzan a llamarnos, y tras 20 minutos me toca entrar. Mi billete electrónico (como empieza a ser costumbre) falla, pero me ven cara de buena (o qué sé yo) y me dejan pasar.
Me toca en el pasillo, al lado de dos treintañeras de vacaciones, que van con dos que se sientan delante, y que se pasan el viaje hablando de su amiga, la que pidiendo dinero a sus padres se fue y casó en Argentina, que está embarazada y va a adoptar a los dos sobrinos de su ahora marido... Vamos, el típico viaje “vamos a marujear que estoy hasta las narices del trabajo”.


Tras tres o cuatro “puestas al día” más, (no soy cotilla, hablan muy alto), decido no comprar el menú “croissant + shandy + patatas fritas por 9€” y llegamos.
Salimos, al contrario de lo que pone en mi billete, a la T1 (muy mal, Iberia, olvidasteis avisar), y al salir y conseguir la maleta, donde casi tiro a tres personas de lo que pesaba (al final solamente tiré mi maleta), escribo a mi madre pero no me responde.
Releo la conversación que tuvimos antes de despegar por whatsapp, y veo que me dijo que a ella un autobús aeroportuario le llevó a la T3, así que, aunque a mí no me ha movido de la T1 ningún autobús, intuyo que esperan allí (en la T3), y al ver en un cartel que está a 5 minutos, voy andando.


Al llegar, viendo que me iba a tocar esperar, me grabo para Tant Pis (soy su corresponsal en Roma para éste verano 2015), y como no recibo respuesta de mi madre, a pesar de haber hecho tiempo, me conecto al wifi del aeropuerto, que es gratis.


Resulta que me están esperando en la T1, porque sabían que no llegaría a la T3, así que “vamos nosotros, bueno no, coge un trolley y vente tú, bueno no, espera allí, que ya vamos nosotros”, y nada, que me recogen la mamma y Francesco, vamos al coche en el que nos espera Alfonso, y ponemos rumbo al “Eur” (*) a dejar a Francesco en su casa, y después a casa de Alfonso y Rita (donde viviremos hasta que viajemos a Giulianova y cambiemos campamento), a “cenare qualcosa”.

Deshago la maleta y a dormir, que mañana será otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario