Domingo, mi "único" día de descanso. La idea inicial era levantarse con tiempo y ganas de hacer cosas, preparar comida para la semana, y hacer una lista de la compra al descubrir el nuevo menú semanal, pero no me ha llegado un menú nuevo, por lo tanto no puedo organizarme como me he organizado la primera semana del reto. Eso sí, he hecho inventario y he visto que sigo teniendo varios platos de la semana pasada, por lo tanto varias comidas "salvadas".
Aún así, el desayuno sí que lo "cumplo": Tortitas veganas con arándanos, aderezadas además con mi mermelada de fresa casera (que al final sí hice), y unos frutos rojos (los arándanos forman parte de la masa de las tortitas, por eso no se ve ninguno).
A la hora de la comida debería haber preparado un risotto de champiñones y una salchicha de seitán, pero cuando quiero darme cuenta son ya las 17h y no hemos preparado nada. Así que, como diría mi familia, toca "socorrida pasta". Spaghetti con salsa cremosa, esta vez sin brócoli, con escamas de parmesano.
Menuda chorrada fue el "invento" de las láminas de parmesano, y ¡qué buen resultado me están dando!
Imagínate: compras parmesano, tardas en usarlo porque a tu novia no le gusta así que lo usas solo tú. Ya no vives con tus padres y hermanas así que si no lo tomas, le sale moho. Lo mantienes en la nevera esperando que un día no te dé pereza adecentarlo (o tirarlo si fuese necesario), y llega el día. Le quitas el moho y ves que sale en forma de láminas porque se ha quedado bastante seco. Cuando el queso "de dentro" tiene el color que debería tener, lavas la tabla de cortar, lavas el cuchillo, y vuelves a "cortar" el queso, y digo "cortar" porque los trozos salen tan finos que más bien son láminas. Y entras en bucle y cuando quieres darte cuenta, has terminado (casi) de "laminar" el bloque entero de queso. Y lo que queda lo cortas en trozos porque recuerdas que en Italia con el menú infantil del McDonald's te daban como snack trocitos de parmesano. Y ahora tienes en la nevera dos tuppers, uno con trocitos y otro con láminas de queso. Y solo te gusta a ti, así que tienes que utilizarlo. Y eso hago.
Y para terminar la comida, hago caso (de nuevo) al plan semanal de comidas, y preparo mousse de chocolate (y aguacate y plátano).
Para cenar debería preparar, o el risotto de esta mañana, o lo que sugieren en el menú (sopa de verduras con coliflor, brócoli y alubias), pero prefiero (y Angy también), hincarle el diente al bizcocho que hemos hecho esta mañana (súper esponjoso, con leche condensada), acompañado de un colacao calentito.





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