Para desayunar "toca" café con bebida de soja y porridge frío con manzana. La última vez que tomé porridge (y se puede decir que la primera) fue hace casi 10 años, y recuerdo que no me gustó demasiado y quien estaba conmigo me recomendó aderezarlo con mucha mucha miel. No sé si porque he crecido y dicen que las cosas te saben diferentes, o si porque por haberme quitado casi sin querer el azúcar ya no necesito las cosas tan dulces, pero me ha gustado. Copos de avena, manzana picada, bebida de soja, canela y semillas de lino, y nada más (aunque Angy sí que ha tenido que echarle un poco de miel para que "supiese a algo"). No hay foto, pero repetiré y lo pondré por aquí.
Para comer sugieren que te hagas una ensalada griega con tofu feta, y en un principio era mi idea, pero mi cuñado nos ha tentado con una pizza, que se le ha antojado, así que me dispongo a crearme una: aceitunas negras, rúcula, cebolla caramelizada, queso de cabra y tomate natural.
Nada que ver con la de ayer, sobre todo por lo difícil que ha sido encontrar la rúcula (jaja), pero bueno, no me puedo quejar, que me han invitado.
De postre, un poco de fruta. Fresas de las que he dejado en limón y azúcar para hacer mermelada (más ácidas y blanditas que las fresas "sin más"), y kiwis de Galicia, de los abuelos de Angy.
Decido entonces que dejaré la ensalada griega para la cena, y me preparo un tupper con los garbanzos y el tofu feta, otro con la ensalada sin aliñar y un bote con el aliño, pero la noche se complica, tengo que cenar en diez minutos, y dejo a mis compis de cocina que me preparen una ensalada ellas: lechuga, tomate, cebolla, atún, aceitunas y maíz. Tampoco hay foto.


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