Hoy arriba a las 9:15h. La mamma se cambia y se “encrema”
antes de desayunar, pero yo lo hago al revés.
Desayunamos en el salón comedor con Angelina, café con el
dulce de melocotón, y al terminar, vuelvo a la habitación. Me
embadurno de crema, me visto, y sono pronta.
Hoy me pongo el bikini estrecho, porque ayer me quemé (a pesar de
llevar la crema y no pisar el sol más que para fare il bagno),
y tengo la marca del otro.
Llegamos, saludamos a nuestros vecinos, nos saludan sus perros (por
lo visto para venir a la playa deben ser perros blancos), y nos
colocamos en nuestras tumbonas.
Busco la sombra, dejamos las cosas, me quedo en bikini, y andiamo
a fare il bagno, per combatire il caldo.
Salimos, y a pasar la mañana en las tumbonas. La mamma toma
el sol. Yo, para no perder costumbre, tomo la sombra.
Pasado un rato, la mamma me mira. Madre mía, ¡estoy
rojísima! Me vuelvo a echar crema. A los 10 o 20 minutos, volvemos a
darnos un baño, hace demasiado calor.
Salimos, y yo me quito el bañador para ponerme la camisola ancha de
la mamma. Me pica TO-DO.
La mamma se da una ducha fría y se cambia, para volver a
casa.
Al llegar, me doy una ducha, y me embadurno en after sun, que además
prolonga el bronceado.
Me quedo como una rosa. Es de marca blanca del mercadona, pero
funciona que da gusto.
Hoy para comer tenemos Risotto ai frutti di mare.
Con el prezzemolo añadido más tarde, porque Angelina
lo había olvidado.
Me hace gracia Angelina, porque cuando recuerda de pronto que
ha olvidado algo, se lleva las manos a la cabeza, se disculpa, suenan
cacharros en la cocina, y vuelve a los 2 minutos con las manos
ocupadas.
Antes de que podamos tomar el postre, llega el técnico a arreglar el
frigorífico. No congela. No enfría bien. El helado puede tomarse
con pajita.
Toquetea el frigo como media hora, lo limpia, lo abre, lo desmonta,
lo prueba, lo apaga, lo enciende, y, finalmente, lo deja como estaba.
Nos dice que tardará 4 o 5h en verse si con lo que ha hecho él
sirve o no. Ha dejado una botella de agua en el congelador. Si mañana
el agua está congelada, y uno de las luces de fuera, la de la
temperatura, se apaga, funciona. Si no, tendrá que volver.
Tonino pregunta al técnico si quiere quedarse, pero dice lo
mismo que el fontanero del domingo. Que está servido, que ya ha
comido, café y todo. Pero que muy agradecido.
Son 45€, 20 de la llamada, 25 de la mano de obra. Con “la
llamada” se refieren a una llamada en la que han explicado a Tonino
como podría arreglarlo, toqueteando los botones, pero no ha servido
para nada. Se va diciendo que mañana llama para saber si funciona o
no.
Nosotros tomamos el postre: terminamos el dulce de melocotón con el
café.
Hablo con mi padre y con Angy, que se ponen de acuerdo para
recordarme que no subo nada al blog. ¡Es que no tengo internet!
Intento actualizar con el móvil de la mamma como router, pero
cuando le pillo el truco me doy cuenta de que el portátil no tiene
casi batería, y los enchufes no sirven sin el adaptador de enchufe
grande, así que no me queda otra que dejarlo, como mínimo, para
otro día.
Seguimos “chiacchieriando”, como viene a ser costumbre, y
arriva l'ora de la cena.
Hoy cenamos en el comedor. La imagen habla por si sola. Melanzana
con l'olio, l'aglio, e il prezzemolo (berenjena con aceite,
perejil, y ajo). Los cornetti ripieni come l'altro giorno. La
fritatta di piselli. Y la carne di ieri.
Acompañado con il vino, y un po d'acqua.
Terminamos, recogemos, y vemos un programa de casas. La seconda
casa non si scorda mai.
Al terminar, pongo el diario al día, y cuando estoy terminando,
compartimos los cuatro (Tonino, la mamma, Angelina, e io) una
birra, mientras vemos el partido Sassuolo-Inter de Milan;
il trofeo TIM.
Al acabar la birra, un rato en la terraza, el tiempo en el que
la mamma se toma la infusión, y luego a la cama, que ya pasa
de la 1.
A domani!




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