miércoles, 12 de agosto de 2015

Día 11

Hoy arriba a las 9:15h. La mamma se cambia y se “encrema” antes de desayunar, pero yo lo hago al revés.
Desayunamos en el salón comedor con Angelina, café con el dulce de melocotón, y al terminar, vuelvo a la habitación. Me embadurno de crema, me visto, y sono pronta.
Hoy me pongo el bikini estrecho, porque ayer me quemé (a pesar de llevar la crema y no pisar el sol más que para fare il bagno), y tengo la marca del otro.
Cuando siamo pronti tutti due, vamos a la playa. Hoy llevamos agua y uvas.

Llegamos, saludamos a nuestros vecinos, nos saludan sus perros (por lo visto para venir a la playa deben ser perros blancos), y nos colocamos en nuestras tumbonas.
Busco la sombra, dejamos las cosas, me quedo en bikini, y andiamo a fare il bagno, per combatire il caldo.
Salimos, y a pasar la mañana en las tumbonas. La mamma toma el sol. Yo, para no perder costumbre, tomo la sombra.
Pasado un rato, la mamma me mira. Madre mía, ¡estoy rojísima! Me vuelvo a echar crema. A los 10 o 20 minutos, volvemos a darnos un baño, hace demasiado calor.
Salimos, y yo me quito el bañador para ponerme la camisola ancha de la mamma. Me pica TO-DO.


La mamma se da una ducha fría y se cambia, para volver a casa.
Al llegar, me doy una ducha, y me embadurno en after sun, que además prolonga el bronceado.
Me quedo como una rosa. Es de marca blanca del mercadona, pero funciona que da gusto.
Hoy para comer tenemos Risotto ai frutti di mare.


Con el prezzemolo añadido más tarde, porque Angelina lo había olvidado.
Me hace gracia Angelina, porque cuando recuerda de pronto que ha olvidado algo, se lleva las manos a la cabeza, se disculpa, suenan cacharros en la cocina, y vuelve a los 2 minutos con las manos ocupadas.
Antes de que podamos tomar el postre, llega el técnico a arreglar el frigorífico. No congela. No enfría bien. El helado puede tomarse con pajita.
Toquetea el frigo como media hora, lo limpia, lo abre, lo desmonta, lo prueba, lo apaga, lo enciende, y, finalmente, lo deja como estaba. Nos dice que tardará 4 o 5h en verse si con lo que ha hecho él sirve o no. Ha dejado una botella de agua en el congelador. Si mañana el agua está congelada, y uno de las luces de fuera, la de la temperatura, se apaga, funciona. Si no, tendrá que volver.
Tonino pregunta al técnico si quiere quedarse, pero dice lo mismo que el fontanero del domingo. Que está servido, que ya ha comido, café y todo. Pero que muy agradecido.
Son 45€, 20 de la llamada, 25 de la mano de obra. Con “la llamada” se refieren a una llamada en la que han explicado a Tonino como podría arreglarlo, toqueteando los botones, pero no ha servido para nada. Se va diciendo que mañana llama para saber si funciona o no.
Nosotros tomamos el postre: terminamos el dulce de melocotón con el café.
Hablo con mi padre y con Angy, que se ponen de acuerdo para recordarme que no subo nada al blog. ¡Es que no tengo internet!
Intento actualizar con el móvil de la mamma como router, pero cuando le pillo el truco me doy cuenta de que el portátil no tiene casi batería, y los enchufes no sirven sin el adaptador de enchufe grande, así que no me queda otra que dejarlo, como mínimo, para otro día.
Seguimos “chiacchieriando”, como viene a ser costumbre, y arriva l'ora de la cena.




Hoy cenamos en el comedor. La imagen habla por si sola. Melanzana con l'olio, l'aglio, e il prezzemolo (berenjena con aceite, perejil, y ajo). Los cornetti ripieni come l'altro giorno. La fritatta di piselli. Y la carne di ieri.


Acompañado con il vino, y un po d'acqua.
Terminamos, recogemos, y vemos un programa de casas. La seconda casa non si scorda mai.
Al terminar, pongo el diario al día, y cuando estoy terminando, compartimos los cuatro (Tonino, la mamma, Angelina, e io) una birra, mientras vemos el partido Sassuolo-Inter de Milan; il trofeo TIM.


Al acabar la birra, un rato en la terraza, el tiempo en el que la mamma se toma la infusión, y luego a la cama, que ya pasa de la 1.

A domani!

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