Hoy, para desayunar, las opciones son fáciles: de sólido, galletas de Angy, y para no variar, pues café... ¿no?
Para comer, Angy vuelve a ponerse el traje de chef, y esta vez crea una espectacular (tanto por el sabor, como por la textura, como por la forma) tortilla de calabacín, sin patata, y con cebollita morada. Riquísima. Yo me encargo de darle la vuelta y de hacer un pan para acompañarla.
"Focaccitas", o "arepas de focaccia...
Las aprovechamos, además, para cenar con queso (en mi caso) y pavo (en el de Angy).
Sí, nos habéis pillado: viendo Netflix. ¡El claro vencedor de la cuarentena!




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