Hoy me levanto con una noticia rara: mi peque ha pasado mala noche con fiebre, por lo que, aunque suele ponerse malo a menudo y no piensan que pueda ser "el bicho"; por precaución prefieren que me quede en casa, y si ven que evoluciona bien, vaya el miércoles. Sí, el miércoles.
Pues nada, ya me he duchado y vestido así que aprovecho para sacar a pasear a Pipo tranquilamente (no porque quiera disfrutar del paseo, que con "la que está cayendo", la verdad es que prefiero quedarme en casa. Si no porque así, tranquilamente, es la única manera que conoce ya Pipo de pasear.
Al volver, Angy ha preparado un desayuno poco común: Café con benitos. Pues venga, por qué no.
Me paso la mañana organizando los deberes de los rubios, atendiendo a un curso de domêstika sobre páginas web con WordPress, y viendo recetas de diferentes tipos de pan. Si a partir de ahora queremos que tostadas para desayunar sea una opción repetitiva, por lo menos ¡que sirva para matar el tiempo!
Para comer, probamos una de las recetas, y la tomamos con mantequilla de ajo y perejil. En mi caso, acompañando el final de mi sopa de guisantes. En el caso de Angy, las chuletas de cerdo que sobraron de hace un par de días.
La tarde la pasamos cada una en sus respectivos ordenadores con sus respectivos cursos, y terminamos la tarde-noche con una merecida sesión de serie y manta en el sofá. Y por supuesto, algo para picar: nachos con dip de guisantes (que si os fijáis, bien puede parecer guacamole).


No hay comentarios:
Publicar un comentario