Hoy desayunamos café con tostadas, pero no hay foto.
Paso la mañana con los rubios, y me ofrecen quedarme a comer, pero tomarán lentejas (Angy me mandó un bote gigante para ellos, porque no calculó y salieron mogollón), y además es el día del padre. No tengo problema en pasarlo con ellos, pero creo que cualquier otro día "pegará" más que esté yo por allí, que además comen los cuatro juntos.
Ya en casa me caliento el tupper que había llevado (antes de darme cuenta del día que era) a casa de los rubios: Arroz con brócoli. Puede parecer soso, porque no le he echado ninguna salsa, pero cuando el brócoli está al dente, sabe delicioso.
Además aprovecho para deleitar a Angy con un postre sencillo y riquísimo, que le encanta: Crema de limón.
La tarde la paso un poco en el ordenador (haciendo de profe), otro rato en la cocina. Esta vez sorprendo yo a Angy: hoy cenamos focaccia casera.
La mía, con queso rallado y queso de cabra; la suya, con pavo y queso rallado.
He hecho tal cantidad que nos da para cocinar la última porción mañana, y tomarla recién hecha para desayunar. ¡Pero eso ya será mañana!

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