Primer día de estado de alerta, y tengo que salir de casa por trabajo. Antes de ir, y aunque a Angy le cuesta un poco levantarse, desayunamos juntas (aunque no lo mismo). En mi caso la tapa del pan árabe de la cena de ayer, que quedó finita, perfecta para unas tostadas, con aguacate (y aún queda, no sabemos si haremos mousse de chocolate, que también tenemos plátanos, o quizá un bizcocho).
Con los rubios toca mañana de "ponerse al día con los deberes", y organizar la semana. No les gusta demasiado la idea de que el patio ya no pueda pasarse dando patadas al balón, pero son pacientes. Me invitan a comer, pero tienen arroz con filete, así que, como no he contado con ello y no he traído mi plato vegetariano, lo dejo para la próxima (que será mañana).
Aunque en España solemos tomar los tortellini con salsa, como los macarrones, en algunas zonas de Italia lo toman en sopa. Y como no tengo sopa, pero sí un puré de calabacín, pruebo a añadírselo a la pasta rellena de setas. No tengo foto, pero la mezcla estaba bien rica. Sobre todo con el toque final de parmesano.
Para cenar, aunque inicialmente habíamos hablado de prepararnos unos nachos con guacamole, queso, tomate y frijoles (eso es, como los del Van Gogh), nos decantamos por un sándwich de queso (en mi caso), y pavo (en el caso de Angy), que se prepara más fácil y rápido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario